Juan Carlos Martínez Jiménez: La fiesta que nunca acaba
Llega el momento de rematar sobre temas de indumentaria valenciana, terminamos la fiesta, los falleros saben que un día más, y no llegamos; con el último fuego se escapa el último hilo de fuerza que guardamos para llegar al final. Las Falleras Mayores con sus mejores trajes, lloran, casi se acaba su reinado, quedarán actos, pero con el fuego se consume la parte más activa e importante de la fiesta.
Y se acabó, ¿o no?, me atrevo a aseverar que no, tras los días de fiesta, cansancio, de acto tras acto, parece que el 20 de marzo es la línea de meta, pero no hay una fiesta tan intensa como las Fallas, y un espíritu tan inquebrantable como el de los falleros.
Tras las últimas cenizas comienza una nueva ilusión, nuevos proyectos para mejorar los anteriores y volver a superarse una vez más. El cuerpo pedía paz esta mañana, mucha paz, pero a primera hora ya aparecían mensajes del grupo “Fallerets” donde se aglutinan los íntimos de tu comisión, y no es posible, ya aparecen novedades, una nueva componente con su hija se alista en este nuevo ejercicio, que hoy comienza, para completar el equipo.
Parece improbable que del día de ayer 19 de marzo, a hoy se pudieran producir novedades en cuanto a indumentaria, solo unas horas después de las últimas tracas y cenizas ;casi sin tiempo para respirar, muchos comercios dedicados a la indumentaria han amanecido con colas en sus puertas iniciando sus tradicionales rebajas y ofertas.
Infinidad de productos, telas, cancanes, aderezos, de los excedentes de temporada, se rebajan a buen precio, e infinidad de valencianos se afanan bien temprano en acudir para aprovechar estas ofertas. Sin exagerar, colas interminables que se alimentan durante todo el día, y la intensidad se alargará durante varias jornadas. Clientes de todas partes de la Comunidad, esperando su turno para aprovechar algún chollo, con un espíritu renovado a escasas horas de haber quemado las fallas, y con muchos cuerpos, como decía mi madre, “ que no están muy católicos” , cuando se arrastran tantos días de excesos.
Que la fiesta está muy robusta, no hay duda, y sigue in crescendo, no abarca solo la indumentaria, se complementa, como siempre ocurre en la moda, con la estética y la belleza; peinados y maquillajes navegan a la par que la indumentaria durante todo el año, pero especialmente estos días, se viven jornadas maratonianas de peinados, de preguntar si llevo la raya recta, que parece ser que nunca está suficientemente recta, según mi experiencia; de postizos, moños, ganchos, rodando por peluquerías y domicilios particulares.
Aquí entramos también en un mundo infinito, los peluqueros y maquilladores “top”, los que ponen las falleras de moda, porque no solo es peinarse y maquillarse, es que lo haga el mejor; conversaciones etéreas de quien peina a cada quien, convertido en garantía de lucir impecable. Cada año suben y bajan, al igual que en la indumentaria, los profesionales que consiguen un plus en la confianza de las usuarias, principalmente porque visten , peinan, o maquillan, a personas relevantes de las fallas o de la sociedad valenciana; en algún momento puede ser un suflé que se hincha por mil motivos, y en otras ocasiones, son grandes profesionales que ofrecen mucha calidad contrastada.
No deja de ser un componente más de las fallas y del caldo social de las comisiones, especialmente en el mundo femenino, pero no descuidemos el mundo masculino, que está cuidando cada vez la parte de la indumentaria, consiguiendo un alto protagonismo en la recuperación de la tradición y el buen vestir dentro de la fiesta. Para muestra, observar en cualquier comisión a los hombres, y el salto es cuantitativo, pero especialmente cualitativo, cuidando mucho más su imagen.
Todo no es glamour, tengo en la retina, mujeres peinándose en la comisión, las más habilidosas ayudando a otras mujeres, madres que han peinado a sus hijas, y luego se peinan entre ellas, llegando al culmen, el autopeinado. También hay una marcada tendencia a aprender a confeccionar trajes de valenciana, conozco varios casos, y empieza a convertirse en algo común que aporta valor a la confección, que sin duda enriquecerá la parte de la indumentaria valenciana.
También estos días, entre el 21 y el 22 de marzo en Sercotel de Valencia, dará comienzo la XIII Feria Low Cost Fallera, con la participación de 20 firmas de indumentaria, donde liquidarán telas y complementos, una oportunidad para poder actualizar, o renovar tu traje, desde las 10:00 hasta las 20:00 horas. Acabo emulando una famosa frase que se estableció a la muerte de Carlos VI de Francia, para asegurar la continuidad de la monarquía, cambiando algunas palabras “ Las Fallas han muerto, vivan las Fallas”












