Amontonados a un lado para que se vea bien la catástrofe.
Con la Montero en primera fila, con sus “zapaticos” festivos, de brazos cruzados y con cara de estar chupando un limón. Con una expresión a medio camino entre el asco y la risa contenida.
A su lado la reina, que tiene a alguien detrás y como la foto es tan chusca, parece que lleva peineta y mantilla. Con su estudiada pose de “casi escorzo” mira desafiante a la cámara. L,Oreal.
El guardia civil, con actitud de esperar un tiro de penalti y cara de circunstancias. El rey con la misma actitud que el guardia civil. Oscar y Moreno, seguramente pensando ¿ qué hago yo aquí ?
Cómo ha cambiado el aspecto de los señoritos .
Ahora no lucen bigotillos y pelo engominado, esa caricatura tan del gusto de la progresía más rancia. Ahora llevan anoraks y zapatos festivos. Qué gran retrato hubiera hecho Francisco de Goya con esta tropa. Todos bien amontonados para que se vea muy bien la locomotora siniestrada. Para recordarnos que cualquiera podríamos haber estado en ese tren. Cualquiera de nosotros y casi ninguno de los que están en esa foto, porque ellos tienen helicópteros, aviones y coches oficiales, que sí tienen mantenimiento y seguridad. La tómbola es para nosotros, los paganinis.
Es una fotografía horrenda. No hacía ninguna falta que apareciera el tren, pero por lo visto la persona que la hizo pensó que era mejor ilustrar bien el motivo de la visita. Quizá pensó “que se vea bien donde ha muerto la gente”. Puede que sea el mismo que le hizo al rey emérito la foto con el elefante abatido. No me negarán que hay similitudes en la composición, solo falta el cazador con un pie sobre la locomotora. O quizá, uno de los que aparecen en la foto dio esa instrucción. “Asegúrate de que se ve el tren, quillo…”
Las instituciones, los políticos, prácticamente no queda nada en España sin desprestigiarse.
Los últimos años han sido catastróficos. Es ahora cuando las vías de agua aparecen por todas partes y amenazan muy seriamente con hundir el barco. Creemos que tenemos cosas que es ya muy evidente que no tenemos. No hay controles, no hay seguridad. Pagamos por la nada. Pagamos para mantener a una horda de vagos y caraduras, que lejos de hacer algo útil, solo están pensando en darse la gran vida y arramblar con todo lo que puedan. Y además tenemos que soportar que en las desgracias aparezcan siempre los mismos carroñeros.
Tras la experiencia en Paiporta la Casa Real aprendió que visitar victimas acompañados de políticos no es buena idea. Por eso, incapaces de deshacerse de la purria política decidieron no ver a muchas de ellas. Total, que fueron para aparecer en las fotos con los oportunistas de turno. Otro error, uno más de una larga lista de errores, que lejos de subsanar, se empeñan en acrecentar.
Cómo no, ahora se organizará otro esperpento con pretensiones de funeral de Estado. Quizá como el que se organizó en octubre para las víctimas de la riada. Un acto frío y sin respeto, en un lugar inadecuado y con la plana mayor de personajes siniestros riéndose por los pasillos. Quizá en esta ocasión lo realicen en un polideportivo, vaya usted a saber. Con un enorme cartel publicitario detrás y la banda sonora de cualquier película cursi. No me extrañaría que las flores fueran de plástico. Nos desprecian profundamente.
Esto es lo que tenemos y esa foto lo refleja muy bien. Son lo que parecen.
Realmente tenemos un gran problema. Sin gente eficaz al frente, ni siquiera en segunda o tercera fila (ahí es donde hay más parásitos enchufados) las cosas no funcionan. Sin inversión no hay mantenimiento, sin ese mantenimiento las infraestructuras se deterioran. Sin gestión por mínima que sea, los servicios se van al garete.
No se puede pretender, por ejemplo, que los millones -porque son millones- de ilegales que no han cotizado un solo día accedan a la sanidad, y encima sin reforzarla.
No es normal que, por ejemplo, Correos se haya convertido en un lastre endeudado y con servicios del tercer mundo. Que enviar un paquete se convierta en una desesperante pérdida de tiempo y una prueba de fuego para la paciencia de cualquiera.
Y pongo como ejemplo Correos, pero ¿qué me dicen de Renfe?
Que se enteraran una hora y media después, de que había un segundo tren accidentado porque un señor con una linterna lo vio, demuestra su nivel de incompetencia. ¿Cómo es posible que nadie supiera que el Alvia circulaba en sentido contrario? Pero claro, escuchando los audios se aclaran muchas cosas. Es lo que tienen los sueldos Nescafé.
Cada vez menos cosas funcionan en España y es porque llevamos demasiados años haciendo la vista gorda. La próxima foto será como el famoso fotograma de “Los santos inocentes”, pero en la puerta de la Moncloa con los ministros vestidos con un chándal.











