En una de las publicaciones que suelo realizar, subí a redes una foto de la colección de Devota & Lomba, que desfiló en la Mediterránea Fashion Week, por cierto, que se están superando, magnífica edición, y sin duda certifica la importancia y consolidación de esta pasarela; pero volvamos a lo mollar, en uno de los comentarios, me sorprendió un “qué cosa más fea”, el gusto es libre, pero jamás me atrevo a valorar un vino, no sé si es magnífico, solo se, que me gusta, o no me gusta. ¿Por qué no lo hago con vinos, o con obras de arte?, porque no entiendo lo suficiente y es posible que no lo aprecie adecuadamente.
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Una cosa es tener una opinión, y otra, conocimientos mínimos para valorar.
La colección de Devota & Lomba se inspira en los veranos de Sorolla, si lo analizas bajo ese prisma, la cosa cambia radicalmente, comienzas a visualizar esas mujeres junto a las barcas, con sus pañuelos y sombreros de paja, con tejidos de vichy, linos, con la licencia de las sedas, con unos volúmenes muy bien trabajados y se convierte en una estupenda obra de arte.
Esto me lleva a la comprensión del diseño, a mí personalmente, me pareció espectacular esa colección, minimalista, limpia, expresando lo que pretendía, magníficamente confeccionada, con algunos tejidos muy difíciles de coser, como la seda y estaban perfectos. Durante el desfile realice este comentario a mi acompañante, y justo al finalizar el desfile, hablando con uno de los organizadores de la Mediterránea, resaltó los mismos valores, y especialmente la confección, para sorpresa de mi acompañante, estábamos hablando el mismo idioma y la coincidencia era total; aquí, si me permito opinar.
Se puede diseñar solo para generar una reacción, sin un trasfondo tan comercial, para impactar o crear espectáculo, que es una manera como cualquier otra de realizar marketing.
Tenemos un ejemplo magnífico en nuestra tierra, Francis Montesinos, sus desfiles siempre han sido de una expectación extraordinaria, y atraían gran cantidad de público, no íbamos a ver nada convencional, siempre con un gran trabajo y muy estético. Normalmente, las colecciones se transforman, manteniendo el espíritu original, pero deben resultar comerciales y vendibles. El diseño debe cumplir con unas expectativas para satisfacer las necesidades del usuario final; es la seña de identidad de su marca, permite diferenciarse de la competencia, donde además, se emplean infinidad de técnicas, y existe un equipo profesional, que domina su trabajo para culminar el proceso.
Este proceso de diseño consta de una evaluación, donde se aplica la funcionalidad, calidad, durabilidad, coste y estética. Por supuesto la creatividad es el caballo de batalla para poder alcanzar el éxito, y esto es, llegar a comercializar esas colecciones con un alto nivel de eficacia; los diseñadores no viven de los desfiles, viven de vender sus creaciones.
Un creador debe tener la facilidad de dar vida a una idea, y una cosa son las ideas y otras llevarlas a un plano real, donde puedan materializarse en prendas con una gran unanimidad social y comercial. A todo esto le unimos los cambios constantes en cuanto a tendencias, nuevas técnicas de trabajo y una competencia feroz.
Tomando el ejemplo del vino, imagino que os ha ocurrido, en alguna ocasión muy especial, comprar, o que te regalen, una botella más cara de lo habitual; siempre he esperado que al ponerlo en la copa, me saludaran los taninos, o el color fuera espectacular; al probarlo, me ha gustado, pero creo que no he sabido apreciarlo suficientemente, como alguien, que aprecie todos los matices. Esto ocurre también con la moda, hay que tener otra visión diferente de lo que estoy viendo, que nos cuenta, su estética, proporciones, y que sensaciones me produce, e importante, aunque no sea mi estilo, o yo no me lo pondría, reconocer su belleza.
A lo largo de mi carrera he vivido colecciones que no me gustaban, pero que tenían un éxito comercial innegable, además, temporada tras temporada, donde debes reconocer su mérito conceptual, aunque tú no lo entiendas, sin duda, normalmente siempre irán acompañadas de buena calidad y un buen trabajo.
Por eso siempre tengo prudencia al valorar las cosas que no domino, intento informarme, darles una vuelta y por fin llegar a una conclusión, me seguiré equivocando, pero seguro, que menos, y sobre todo intentaré no perderme los matices, que no supe visualizar inicialmente.
Si aún así, sigues encontrando personas obstinadas en opinar sin criterio, y hoy en día, nadie se salva, siempre pido, que por favor, no me interrumpan mientras las ignoro.











