Te invito a sentarte en un banco de cualquier ciudad, en este caso la nuestra, y como diría Lola Flores, “abanico de colores”, y añadiría de estilos variopintos.
Que hoy en día no se viste, es obvio; el cuidado y esmero en el vestir queda para un grupo reducido; la practicidad domina, y el “todo vale” mucho más: los vaqueros, sudaderas, leggins, invaden nuestras ciudades y no hablemos en verano, con las camisetas, bermudas o shorts.
Vestir bien con poco dinero es una quimera, bien con mayúsculas: puedes mezclar prendas más económicas con buenas prendas y conseguir un resultado aparente, pero, utilizando un símil gastronómico, el jamón serrano está bien, pero el de bellota es insuperable, y esto no es subjetivo.
Centrémonos en unas cuantas pautas para las ceremonias matutinas, como son bodas o comuniones, y mejorar nuestra imagen en estos eventos.
Por la mañana no usaremos vestidos largos, son apropiados los vestidos y los trajes de chaqueta, preferentemente con falda y con largo a media rodilla. Evitemos también los estampados grandes y los escotes pronunciados.
Los llamados vestidos joya, con brillantes, pallet o similares quedan relegados a la noche, cuidado con dejar a alguien ciego con los reflejos del sol. Elegiremos zapatos de salón o sandalia, y precaución si la ceremonia es al aire libre: con un tacón afilado podemos clavarnos al césped o arena, mejor un tacón más ancho.
Los bolsos, pequeños, de mano; no caigamos en la tentación de sacar del joyero toda la artillería para lucirlas en cuello, muñecas y manos; un collar de perlas, pocas joyas y sencillas y haremos buena la frase “menos es más”.
Con las pamelas y tocados, se sale con ellos puestos de casa y se vuelve del mismo modo, por esto, tengamos precaución con el tamaño elegido, o la hora de la comida la pasaremos golpeando a nuestro vecino comensal. Si elegimos la pamela o el tocado, el pelo recogido o con algún moño, nunca suelto.
En el caso de los hombres, si la boda es de media gala o gala, con chaqué o frac, lo indicarán los novios en la invitación.
A la hora de la combinación de los complementos, para no fallar podemos utilizar la gama cromática. Los colores primarios (rojo, azul y amarillo) tienen sus complementarios: del rojo, el verde; del amarillo, el morado; y del azul, el naranja. Si utilizamos en pequeñas dosis estas mezclas el resultado es de éxito seguro. Si utilizamos colores neutros podemos jugar con la paleta de colores para animar el conjunto o utilizar colores de la misma gama y conseguiremos un total look, que suele funcionar muy bien con los tonos empolvados o pasteles.
Estas normas son para ceremonias de día; la noche permite más fantasía, y el abanico se amplía mucho más.
Con estas pequeñas reglas, te invito a abrir una revista llamada del cuore y verás quién domina el arte del vestir o incluso quién tiene o utiliza un asesor de imagen. En estas ceremonias parece que el gusto rebosa por todas partes, pero no es así, muchas personas se guían por su inspiración, sin conocimientos o asesoramiento, conduciendo a una imagen poco apropiada o fuera de lugar.
Amigos y amigas, una imagen vale más que mil palabras, no lo olvidemos, ¿nos puede dar más o menos igual? Pues sí, pero conociendo uno de nuestros deportes nacionales, sin federar, nos van a juzgar personal y socialmente, no tengáis la menor duda.











