Es más, el gobierno parece más ocupado en exculpar al culpable que de poner soluciones.
¿Por qué se preguntará usted? Pues no es nada rocambolesco ni de película de espías. No es nada con nombre mitológico. Es todo mucho más sencillo, se trata de dinero. Se trata de que un montón de empresas españolas están ubicadas en Morocco. Se trata de mantener sus intereses económicos. ¿Alguien cree que esas empresas no tienen nada que decir en política? Si es así, es que no sabe en qué mundo vive.
Cuando al principio de los dos mil se empezó a desmantelar el textil en España ¿sabe usted donde se trasladó?
Pues en gran parte a Morocco. Cuando cerraron las fábricas en España ¿Dónde cree usted que acabaron los técnicos y gran parte de la maquinaria? Si, en Morocco. Y esto era así porque los costes y los salarios eran mucho más baratos. Pero no todo era, ni es tan fácil. En Morocco, si usted quiere montarse una empresa debe tener, si o si, un socio “moroquí”. Esto, durante años, ha desengañado a muchos espabilados que creían que aquello era Jauja y terminaron por volver con el rabo entre las piernas y sin empresa.
- ¿Quién cree usted que será el socio o socios de una gran empresa ubicada allí? ¿Un pelagatos? No.
Con toda probabilidad es un “señor feudal” de esos que están muy apegados a la corona. Por otra parte, muchas empresas “moroquís” tienen como único cliente a una empresa española y dependen de ella como en el caso de la del donante de maquinaria médica.
Lo mismo en alimentación. Los tomates y verduras del supermercado que usted paga a precio de caviar se compran a Morocco por cuatro perras, el margen de beneficio es de escándalo.
¿Por qué es más barato? Pues porque allí se pueden usar pesticidas que le pondrían los pelos de punta a Menguele y a los trabajadores les pagan una miseria, entre otras muchas razones. El problema, irónicamente, no es solo para los españoles, es también para nuestros vecinos “moroquís” que viven en la miseria sometidos por señores feudales inmensamente ricos. Y ¿de esto se da cuenta alguien? En Morocco no. Al contrario, como solución a su miseria solo se les ofrece colarse por las fronteras de España, con la esperanza de que los mantengamos con un IMV y otras paguitas y les demos sanidad gratuita. Y no contentos con eso, además, están educados para odiarnos.
La realidad es que una vez en territorio español, se dan cuenta de que el dinero no crece en los árboles y que esto no es Jauja.
Y así tenemos un montón de gente cabreada y desesperada en territorio nacional, dispuesta a hacernos la vida imposible. Un montón de gente que, paradójicamente, no para de hacer vídeos y difundir el relato de que nos van a conquistar y bla, bla, bla.
Así que lo que tenemos es un gobierno cómplice de los intereses de grandes empresas y señores feudales. Lo que tenemos es una invasión de gente que cree que la vida en España es “de gratis” y que una vez aquí, se dan cuenta de que para lo único que los han traído, es para ser materia prima de las ONG que se forran a su costa.
Esta es la situación. La solución solo está en nuestras manos y es el boicot. La única forma de parar esto, es hacer que pierdan dinero.
Que los productos que lleguen de Morocco se pudran en estanterías y almacenes. Que las empresas empiecen a perder dinero. Que el “made in Morocco” sea veneno para las ventas. Si el gobierno de España no mueve ficha y echa a los invasores de Ceuta, si no cierra y protege las fronteras, los españoles se van a gastar su dinero en alternativas a estas empresas.
Y créanme si les digo que unos meses de pérdidas, son mucho más efectivos que todas las manifestaciones del mundo, porque donde les duele es en el bolsillo. Esas empresas no saben lo que es eso de la patria, solo saben de números y beneficios.
No basta con mirar etiquetas, hay productos y servicios que podemos dejar de consumir. Somos más, por lo tanto, somos más fuertes.








