Comenzamos el año con un escándalo más. Aunque el caso ya tenga sus años, Elon Musk lo reavivó hace unos días en X. El escalofriante caso de las 1500 niñas violadas en Reino Unido. Un crimen silenciado y puede que consentido.
Las excusas son las habituales: «mantener la paz», «no estigmatizar la inmigración» y todo el credo de estupideces y maldades de las que se sirven para intentar descargarse.
No hay excusa posible. Es pura maldad por parte de los perpetradores y de los encubridores.
Es algo así como que usted, ciudadano de a pie, que paga sus impuestos, trabaja y saca adelante su familia, un día se encuentra con que su hija de 12 años no vuelve a casa. Se la ha llevado un paquistaní con nacionalidad regalada y él y sus amigos van a disponer de la niña para lo que les apetezca. Usted denuncia, pero la policía no hace nada porque no quieren que les tachen de racistas (esa es la excusa). Si la niña aparece muerta y ya no hay más remedio, pues habrá un juicio.
Desde hace décadas en Europa se ha fomentado la colonización desde países del tercer mundo por parte de las instituciones y eso no es una especulación, es un hecho. Y noticias como esta, demuestran que, en su afán de colonizar Europa, se les ha protegido, acogido y en muchos casos mantenido. Por supuesto, se les ha encubierto cuando ha hecho falta.
El problema es que mucha de esa inmigración procede de culturas donde la mujer es una pieza más de ganado. Son culturas donde la violación es algo habitual. Son culturas en las que se obliga a niñas púberes a contraer matrimonio en contra de su voluntad. Son gentes con costumbres que chocan de frente con las de los europeos.
Pero aquí están y nadie nos va a proteger.
La policía cumple órdenes de quien manda, los que mandan cumplen órdenes de quien recoge nuestro dinero y les paga. Los que recogen nuestro dinero y hacen con él lo que les da la gana, suelen estar en venta o en alquiler. La corrupción se disfraza de buenismo. El lenguaje se pervierte y la realidad se tacha de bulo. Y, al final, el ciudadano que paga se convierte en la víctima desamparada del mismo sistema que engorda con su esfuerzo. Secuestrados en nuestros propios países sin derecho ni a la defensa ni a la justicia. Europa es ya un vertedero multicultural de difícil arreglo.
Los que están comprados intentan desesperadamente mantener el chollo que los está haciendo inmensamente ricos, y todo el que alza la voz, es tachado (o condenado) por ultraderechista. El trampantojo de la ultraderecha les sirve para todo. Pero la realidad es que se está estableciendo, y por la puerta de atrás, un sistema totalitario que acabará por asfixiarnos.
Este caso de las violaciones en Reino Unido no es único ni excepcional.
Recordemos las violaciones masivas durante una Nochevieja en Alemania. Y esos son los casos que no se pueden tapar, pero ¿estamos seguros de que son los únicos? ¿Cómo podemos saber que esto no está ocurriendo ahora mismo en otro lugar de Europa? No podemos saberlo, porque no se nos informa. Se ocultan deliberadamente muchos de los delitos cometidos por extranjeros, mientras se amplifican hasta el absurdo los nacionales.
Si el delincuente es extranjero o de origen extranjero se identifica como un hombre o una mujer. Si es nacional se dice su edad, lugar de nacimiento y su nombre o sus iniciales, se deja muy claro que es español.
Hay una doble vara de medir y el error es pensar que la causa es la ideología. La ideología es el opio para el pueblo. Para dividir al pueblo.
Los responsables de esto no lo hacen por ideología, lo hacen por dinero y poder.
Mientras te engañan con fantasías y utopías, ellos están muy a salvo de las consecuencias de sus actos. Sus hijas están seguras. Sus barrios y mansiones bien protegidas por la policía que nosotros pagamos.
Llevan décadas envenenando nuestras mentes con cine lacrimógeno, animalitos personificados, con buenos y malos absolutos. Arrinconando cada vez más la realidad, tanto que para muchos ya es muy difícil de asimilar. Gente que se ha comido esa papilla y ahora ya no es capaz de regurgitar otra cosa que los dogmas impuestos. Gente que no cuestiona nada hasta que el problema le cae encima en forma de monzón.
Tenemos que darnos cuenta de que ya no vivimos en un país como el de hace veinticinco o treinta años.
Que al delincuente se le favorece muchas veces por el simple hecho de ser foráneo. Que, si se comete un delito quince días antes de la mayoría de edad, casi seguro que quedará impune. Que aquí está entrando gente de forma ilegal desde Asia y África sin control de los que no se sabe nada. Que la justicia no está ni se la espera gracias a las leyes absurdas que se han votado para favorecer la delincuencia. Que la policía está para proteger instituciones principalmente y no es seguro que te protejan a ti.












