Fernando de Rosa “Se les rompió el poder de tanto usarlo”

Cuando se fraguó el pacto del Botànic y el Partido Socialista, Compromís y Unidas-Podemos se repartieron el pastel del poder autonómico, auguré que esa travesía llegaría un momento en que empezaría a hacer aguas y sería convulsa. Pues bien, ese momento ya ha llegado.

La Vicepresidenta Oltra amaga con un motín, a la vez que va minando el camino del presidente Puig. No olvidemos que el tripartito fue un matrimonio de conveniencia.

Lo único que les unía  era el afán de llegar al poder y repartirlo. No es una casualidad que el número de asesores y puestos para amigos haya aumentado con este gobierno del Botànic. Tampoco es una casualidad que se trate de un Gobierno paralizado sin iniciativa para hacer frente a la grave situación sanitaria y social. Esa parálisis la pudimos apreciar en los meses pasados durante la primera ola de la pandemia. Y ahora, en momentos graves en los que la Covid-19 está ya fuera de control, el gobierno autonómico sigue paralizado. Lo único que les importa es exprimir lo más que puedan ese poder que conquistaron a base de pactos que difícilmente iban a cumplir.

Estos últimos días ha aflorado el desencuentro entre Ximo Puig y Mónica Oltra con ocasión de la elaboración de los presupuestos autonómicos. La comunicación que antes simulaban que mantenían, resulta que es inexistente.

Oltra acusa a Puig de tomar sus decisiones haciendo uso de su jerarquía como President, y alejándose de la senda del Botánic. Lo que ni uno ni otra van a reconocer públicamente es que nunca han caminado juntos, y que cuando lo han hecho ha sido para ponerse zancadillas e intentar hacer caer a su contrincante político. No puede entenderse de otra manera la jugada del Conseller de Hacienda de alterar la dotación presupuestaria para la Conselleria de Igualdad y que la Vicepresidenta haya llegado a afirmar que las cuentas públicas incluidas en ese proyecto de presupuestos están  «falseadas». Es la lucha por 21 millones de euros, que como decía antes, es la lucha por el poder.

  • Tengan la seguridad que a esta escenificación de las diferencias no tardará en entrar en escena Martínez Dalmau.
  • Se trata de una lucha a todos los niveles por el poder y obviamente, el poder descansa en las partidas presupuestarias de las que disponga cada una de las Consellerias.

Cuando se trata de repartir el dinero y asignar las partidas, los socialistas y sus socios de gobierno muestran sus verdaderas caras. Es una pena. En estos momentos, las familias, los empresarios, los autónomos lo están pasando mal y se enfrentan a un futuro incierto. Hay muchos sectores económicos en situación muy grave, como la hostelería, las agencias de viajes, los indumentaristas, y otros muchos más. De igual manera, las colas del hambre se hacen cada vez más largas.

Los ertes y el ingreso mínimo vital siguen sin ingresarse. Mientras, el gobierno del Botànic anda preocupado solamente en sus luchas internas. Ya han desenvainado sus espadas para un motín cercano. Asistimos a una lucha cainita entre los socios de gobierno. En ese contexto hay que encuadrar también las diferentes declaraciones de Oltra en la televisión pública valenciana criticando al President Puig, o su crítica manifiesta y clara a la gestión sanitaria de la pandemia de la Conselleria de Sanidad.

Ahora que la Vicepresidenta hace una crítica interna de la gestión de la pandemia, debería también hacer autocrítica de su gestión al frente de las residencias y centros geriátricos.

No olvidemos que el mayor porcentaje de fallecidos e infectados por la Covid-19 son personas mayores, y que la pandemia se ha ensañado y sigue haciéndolo duramente con nuestros mayores.

Mónica Oltra debería reconocer que no ha hecho frente de una manera adecuada a esa situación y hemos constatado que su Conselleria no lleva a cabo labores adecuadas de inspección de los centros geriátricos, por lo que no se han evitado situaciones de abuso y riesgo contra nuestro mayores, que en ocasiones se producen.

Ximo Puig no ve el grave problema que tiene dentro de ese tripartito, y tarde o temprano le va a estallar en la cara. El infierno llega al gobierno del Botànic, aunque no quieran. Como dice la canción, una mañana gris es posible que el President se despierte sintiendo un chasquido frío y seco y se dé cuenta que se les rompió el poder de tanto usarlo.