Ayer, en «Pedro, no nos dejes solos», aposté que Sánchez no convocaría elecciones y seguiría aprovechando las ventajas del cargo.
Hoy ha anunciado que votaremos el 29 de noviembre. Me equivoqué en esa previsión. Sigo desconfiando de cómo ejerce el poder. La fábula del escorpión enseña a mirar la conducta, por encima de las promesas. Esa es la previsibilidad que me preocupa. Ahora toca mirar muy de cerca qué hace para ganar.
¿Qué se puede esperar de un crupier tramposo?
Yo espero que vuelva a culpar a los demás de lo que no ha resuelto y a pedirnos confianza para continuar. Ahí están las cuentas: seguimos con los Presupuestos de 2023 prorrogados y en esta legislatura no ha presentado un nuevo proyecto. La Constitución le obliga a presentarlo.
Prorrogar lo viejo permite que el Estado funcione. ¿Hasta cuándo vamos a aceptar que eso sustituya a presentar lo nuevo? Consiguió los votos para seguir en la Moncloa. Sacar adelante las cuentas ya es otra historia. Y esa también tendrá que explicarla.
Hoy ha venido a decir que con él avanzamos y con sus adversarios retrocedemos.
Ha acusado a una posible coalición de derechas de querer recortar derechos y libertades. Después de ocho años, vuelve a pedirnos el voto agitando lo que pueden hacer los siguientes. Qué cómodo: que el miedo a los que vienen pese más que los resultados de quien lleva tanto tiempo gobernando.
- Los Reyes tienen prevista su visita a Ceuta y Melilla los días 13 y 14 de octubre, un viaje anunciado antes del adelanto electoral.
Ceuta merece apoyo y respuestas. El Rey representa al Estado, y eso pertenece a todos. Que nadie se apunte como mérito de partido lo que corresponde al conjunto del país. También habrá que vigilar qué se promete allí y qué se cumple después.
Me temo que nos esperan semanas en las que pedirle cuentas será presentado como ayudar a la derecha. Las instituciones deben aplicar los controles; los partidos, vigilar y reclamar cuando corresponda; los ciudadanos, contrastar y exigir explicaciones. Anuncios, gasto público y decisiones del Gobierno: cada cual tendrá que responder por lo que haga. Y a la oposición, propuestas que se puedan comprobar.
- Seguimos hasta los cojones de pagar y recibir instrucciones sobre a quién debemos tener miedo.
Preparémonos para lo peor sin regalarle nuestro miedo. Cuando llegue el 29 de noviembre, vota por lo que has comprobado y exige respeto al resultado legítimo, también si tu partido pierde. «La casa siempre gana» es la consigna del casino. En una democracia, el Gobierno debe poder perder. El 29 de noviembre decidimos los ciudadanos. El Estado tendrá que obedecer.
Jose Navarro ✶
«Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico». Constitución española, artículo 9.1.









