Pero, parece ser que nuestros políticos, responsables y altos funcionarios, adolecen de una dislexia selectiva, que les hace confundir Dimitir, con Dimitri (no se ría, solo es la posición de una simple letra).
El jefe de climatología de AEMET en Valencia, reconoce que “no lo hicieron muy bien” y que “no pueden estar satisfechos” por su gestión durante la Riada del pasado mes de octubre. Y usted, como yo, se preguntará ¿y porque no dimite?. Pues la respuesta, está seguramente, en los cuarenta mil “lereles” que se lleva al año, aproximadamente, y que no se llevaría jamás en empresa privada.
España se quema. ¿Responsabilidades por la inacción, falta de medios y pésima gestión?. Nadie. Solo se discute de quién es la competencia.
En España un político que dimite es un mirlo blanco. Algo tan raro como ver un unicornio. Una vez agarrados a la ubre del Estado no se sueltan. Van enlazando cargos y carguitos muy bien pagados, vacíos de contenido y responsabilidad (a la vista está) y pasan así una vida de regalo y coches oficiales.
Y saben que nadie puede echarlos.
Ábalos sigue con su acta de diputado a pesar del escándalo. El único que ya no está en el Congreso es Cerdán, y eso es porque directamente ha entrado en la cárcel. La “fontanera” sigue en la calle y se cuenta que “cuenta” con una escolta.
El presidente del gobierno, “Pedro Sánchez, hijo de fruta” ya nos dijo clarísimamente, que acabaría la legislatura. Y lo hará. Porque no hay manera de sacarlo de la Moncloa. Da igual que se niegue a enviar el auxilio y los medios necesarios tras una riada o durante los múltiples incendios. Da igual que sufriéramos un apagón de más de doce horas. Ni siquiera se van a molestar en darnos una explicación. Da igual que los casos de corrupción orbiten a su alrededor como las lunas de Saturno.
Da igual que haya mentido descaradamente una y otra vez, eso ahora es “cambiar de opinión”.
Hace lo que le viene en gana con el dinero de todos los Españoles, y no se corta un pelo en hacer, además, ostentación de su tren de vida a nuestra costa. Quizá el año que viene veranee o se instale a perpetuidad en La Zarzuela. No descartemos nada. ¿Cómo es posible que alguien así sea presidente del gobierno?. No es tan extraordinario como puede parecer. La única diferencia entre Pedro y la mayoría de los políticos que tenemos, es que o le da igual disimular, o directamente no lo hace, porque sabe que no habrá ninguna consecuencia.
Los ciudadanos, perjudicados o simplemente hartos, no podemos hacer absolutamente nada. Esa “Constitución que todos nos hemos dado” está hecha para desarmarnos completamente y dejarnos con una sola alternativa. Esta, se reduce a meter una papeleta en una urna cada cuatro años. Y ni eso, porque si el resultado no es el que les gusta, se asocian con los partidos dopados (sus votos valen más) y además te chulean, diciéndote que han ganado las elecciones, porque eso de pactar es “voluntad” de los ciudadanos. Vamos, que la voluntad de los ciudadanos se la trae al pairo.
De momento vamos cada cuatro años a votar, pero visto lo visto, no parece ya, ni necesario ni útil.
Da igual que la mayoría vote un partido. Llegan los partidos minoritarios con votos mucho más valiosos y pactan con quien perdió las elecciones, y ya está. El resultado es un gobierno desastroso, es más, yo diría catastrófico. Pero como lo que menos les interesa es España, ya les va bien.
El bochorno internacional tampoco importa, porque los que quedamos mal, (en sus delirios) somos los españoles. Los que sufriremos las consecuencias de sus siniestras políticas internacionales, seremos nosotros. Los que sufrimos la invasión de ilegales, somos nosotros. Los que vemos como cada día nuestra vida empeora, somos nosotros.
Urge una reforma constitucional profunda. Un voto debe ser tan valioso en Gerona cómo en Badajoz.
Un partido que no cumpla su programa electoral no debería acabar una legislatura. Ante la sospecha de corrupción, un empleado público, o un político, no deberían tener ni la opción de dimitir. Cesados inmediatamente. Después, si la cosa se aclara, podrían volver, pero lo primero debe ser apartarlos. El cachondeo (porque es lo que es) de las comunidades autónomas debe acabar. Es ineficaz, inútil en muchos casos, y cada día está más claro que solo son agencias de colocación de parásitos en instituciones duplicadas. Para que se tengan en cuenta todas las regiones y estén bien representadas, no hace falta tanto. Y esto es a grandes rasgos, pero como suele decirse “hay mucha tela que cortar”.
Dimitir no es un nombre ruso. Cuando más de medio país te grita “hijo de fruta” y no dimites, es porque lo último en lo que están pensando es en los ciudadanos y en tu país. Y esto me sirve tanto para Pedro, como para el resto.















