Hace poco escuché una frase que me dio mucho que pensar; era de una canción de un grupo que ahora está muy de moda y por motivos más que justificados. Tienen un estilo propio, unas letras potentes con mucho mensaje y un aire nostálgico que embellece cada acorde que tocan. Ellos son Sanguijuelas del Guadiana, un grupo extremeño que reclama el regreso al origen, que grabó su último disco en su pueblo natal como prueba de que no hay que escapar a las capitales para lograr tus sueños, dando alas a miles y miles de jóvenes.
Pero la frase que nos trae hoy aquí es una de sus canciones, “Revolá”, donde dicen una frase tan cierta como dolorosa: “Suerte la tuya de poder vivir ande naces”.
Y es que no nos damos cuenta de los miles de personas que son desplazadas de sus pueblos, de sus orígenes, arrancadas de raíz. Algunos en busca de un futuro que allí no hay, otros en busca de oportunidades que no pueden tener, pero todos con el corazón en un puño y mirando atrás, esperando volver.
Y es que todos tenemos un pueblo, el cual es tu refugio, aquel lugar donde puedes volver a tus orígenes, volver con los tuyos
Cuando llegas te sientes en casa, como si hubieras estado durante mucho tiempo viajando y, por fin, hubieras aterrizado; te sientes en familia. Es difícil echar de menos, y esa es la rutina de todos aquellos que tuvieron que irse, aunque cada vez son más los que vuelven “huyendo del mundanal ruido”, en palabras de Fray Luis de León. Pero es doloroso ver la marcha de algunos pueblos y más aún ver el posible futuro que se les augura.
Esto no es una carta de lamento, sino un grito de guerra, por aquellos pueblos que llaman de la España “vaciada” y que se llenan cada verano
Por aquellas personas que se niegan a dejar su hogar, el lugar donde nacieron; por aquellos que, después de vagar por el mundo, encontraron su casa en un lugar recóndito de Teruel, Castilla o la Comunitat; por aquellas personas que creen que hay vida más allá de avenidas y atascos; por aquellas que eligieron seguir luchando por su tierra, que nunca se dieron por vencidos y que siguen luchando cada día contra ese virus que se llama despoblación; a todos aquellos que son inmigrantes en su propio país.
Cada vez más gente se suma al movimiento iniciado por estos jóvenes extremeños y, según un estudio reciente, seis de cada diez jóvenes quieren irse a vivir a un pueblo
Cada vez más gente decide regresar a sus orígenes huyendo de la prisa de la ciudad, aunque, como me dijo un buen amigo llamado Javier Solsona, “no todo el mundo puede aguantar un invierno en el pueblo”, pero siempre estaremos a tiempo de ponernos a prueba. Lo que está claro es que la revolución ha comenzado y tengo ganas de ver hasta dónde llega.
Cuidemos nuestros pueblos, porque ya se sabe que, una vez se pierde la raíz, el árbol se muere
A todos los patudos, en casa y en el exilio.















