Con el dineral que nos cuestan sus “señorías” ya podrían currárselo un poco más y darnos mejor espectáculo.
Yo, así como idea, propongo colocar una jaula de esas para combates y que salgan a pelear. Me lo imagino y se me dibuja una sonrisa torcida.
Por ejemplo, Cayetana y Rufi. A ella me la imagino con un impecable traje de esgrima y un florete, que es más señorial. A él lo imagino con calzón rojo y amarillo, bata estelada y un gran garrote lleno de pinchos.
A Oscar, el niño de Atapuerca, me lo imagino con dos ballestas, una en cada mano. traje de chaqueta cromado y zapatillas deportivas. A su posible contrincante, Frijol el “bienmandao,” lo veo con un kimono bordado con la bandera de la UE en la espalda y con guantes de boxeo para no dañar al oponente.
A Santi, el Gallo de Bilbao, lo veo combatiendo con Nogueras, la Jaca de Dosrius. Los munchakus de la Jaca contra la pica del Gallo.
Ana, “la pelúa,” podría enfrentarse a “Higaruelo, el cantor.” Ana con sus habituales adornos plumíferos, pinturas de guerra y un cuchillo de sílex y al cantor, con una navaja de Albacete de siete muelles.
López, el tío-planeta, lanzaría mentalmente los satélites que orbitan su enorme cabeza contra sus contrincantes.
La “locuaz” Yoli podría comentar los combates añadiendo más diversión. Y si además lo hace con un muñeco como ventrílocua, creo que le saldrían bolos por medio planeta.
La pena es que Chusa, “la cobra de Sevilla,” ya no está en el Congreso, su mortífero golpe lanzando veneno con la lengua, hubiera dado grandes momentos.
Por descontado, Pedro no combatiría, se dedicaría a echarles a todos “droja en el Cola cao” mientras se hace unos cuantos Tik Tok.
Esto sería mucho más divertido y tan “edificante” como lo que estamos viendo desde hace años.
Personalmente preferiría que los señores diputados aprobaran leyes combatiendo. Sería mucho más entretenido ver las sesiones de control o las mociones de censura. Les propongo combates de lucha sin reglas en el barro, al fin y al cabo, estarían en su elemento. También sería una gran aportación que en las ruedas de prensa se pudieran hacer apuestas.
Todo sería más justo, porque los que tienen siete diputados podrían enfrentarse a los que tienen 137 y no habría dopaje.
Estaría muy bien que se eliminaran diputados por este método. El que perdiera el combate, a su casa. Entre lo que nos íbamos a ahorrar en sueldos y las apuestas, España se recuperaría en tres años.
No es tan absurdo como puede parecer. El ministro de Transporte se pasa el día en X riñendo con todo quisque. La oposición, de este modo, haría algo más que aburrirnos. “La Pelúa,” además de gritar desde la tribuna, nos daría aún más espectáculo. Los grupos minoritarios serían por fin puestos en su lugar natural. Gente como Nogueras o Rufián tendrían que hacer algo más para mantener el sueldo. ¡No me digan que no sería estupendo! De hecho, sería la primera vez que trabajara el 90% de los que calientan poltrona en el hemiciclo. Me los imagino entrenando como fieras y haciendo dieta estricta. Me imagino el cierre de los “bares” del Congreso y la apertura de una enfermería.
Otra propuesta sería la de enfrentar a todes les vicepresidentes bajo el lema, “solo puede quedar une.” Nos ahorraríamos dos sueldos.
Otra idea que dejo caer es que, en cada nuevo combate, los leones de la entrada lucieran los logos de los partidos combatientes. Mas que nada para facilitarles a muchos las apuestas, porque más de la mitad del país no sabría, por el nombre, quien combate. Hay que ponerlo fácil, como cuando votamos. Un color y unas siglas. Simple, para no pensar mucho.










