Las importaciones de arroz en Europa han vuelto al centro del debate tras la decisión del Parlamento Europeo de aprobar la nueva normativa del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP). La Eurocámara ha dado luz verde a una cláusula automática que se activará cuando las importaciones aumenten un 45% en un periodo de diez años.
La medida ha sido duramente criticada por organizaciones agrarias como AVA-ASAJA, que considera que el mecanismo es insuficiente para proteger al sector.
Las importaciones de arroz en Europa desatan el rechazo del sector
El sector arrocero había solicitado rebajar el umbral del 45% al 20% para evitar una saturación del mercado. Según denuncian, el nivel actual permitiría alcanzar hasta 570.000 toneladas de importaciones procedentes principalmente de países asiáticos como Camboya y Myanmar.
Desde ASAJA y el Copa-Cogeca también se había trabajado para lograr apoyos entre los eurodiputados, sin éxito.
El Parlamento Europeo mantiene el umbral del 45%
La votación ha salido adelante con una amplia mayoría, pese a la oposición de parte del sector agrario. Según los productores, muchos países del centro y norte de Europa han respaldado la medida al no tener producción arrocera propia.
Esta decisión implica mantener el actual sistema de control de importaciones dentro del marco del acuerdo comercial ‘Todo menos armas’ (EBA), que facilita la entrada de productos de países en desarrollo.
Los arroceros alertan de una crisis sin precedentes
El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, ha calificado la decisión como “un insulto” al sector en un momento especialmente delicado.
Los arroceros denuncian una caída de más del 25% en los precios en origen durante el último año, en un contexto de aumento de costes de producción, problemas fitosanitarios y acumulación de stock.
Además, alertan de que nuevas importaciones procedentes de acuerdos con Mercosur o Australia podrían agravar aún más la situación.
El sector advierte de que, si no se adoptan medidas más restrictivas, la rentabilidad seguirá cayendo y muchos productores podrían abandonar el cultivo en los próximos años.












