La Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) y la Fundación Étnor celebraron el pasado 28 de octubre, en la sede de CaixaBank de Valencia, la primera Jornada Emilio Tortosa, bajo el título «Retos y compromisos ante la IA: el papel de los empresarios». El encuentro reunió a empresarios, expertos y académicos para analizar las oportunidades de la inteligencia artificial (IA) y los desafíos éticos, económicos y sociales asociados a su incorporación al ámbito empresarial. Durante la jornada también se presentó el informe de conclusiones del #TallerAVEtnor sobre IA, elaborado en colaboración con Deloitte y Fundación LAB Mediterráneo.
La jornada comenzó con la bienvenida de Agnès Noguera, vicepresidenta de AVE y miembro de la Comisión Ejecutiva de Fundación Étnor, quien destacó la voluntad de los empresarios de participar activamente en los grandes debates sociales que contribuyen a mejorar el bienestar colectivo. En este sentido, recordó la colaboración de AVE y Étnor en la reflexión sobre cuestiones como el emprendimiento, la educación, la sostenibilidad y el absentismo. Además, puso el foco en el trabajo desarrollado durante 2026 en torno a la inteligencia artificial, cuyas conclusiones se presentaron en el encuentro.
A continuación, Adela Cortina, directora académica de Fundación Étnor y catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universitat de València, subrayó la importancia de la ética empresarial para el desarrollo económico y social, al considerar que las empresas éticas contribuyen al bienestar colectivo. «Las empresas que son éticas son un beneficio para la sociedad. Que las empresas actúen con ética provoca que se apoyen los pactos de la democracia», afirmó.
Durante su intervención, Cortina recordó los orígenes de Fundación Étnor y su apuesta por tender puentes entre el mundo empresarial y el académico. Asimismo, rindió homenaje a Emilio Tortosa, al que presentó como un referente de liderazgo compartido y compromiso con los valores, la cultura y la sociedad. En relación con la inteligencia artificial, defendió que su desarrollo y aplicación deben orientarse por criterios éticos: «Las empresas deben apostar por la IA, pero la IA debe estar al servicio de la dignidad humana, del bien común y de la democracia».
La experiencia empresarial en la adopción de la IA
Como ejemplo práctico, Santiago Vallejo, presidente de Isaval Global, compartió la experiencia de su compañía a través de la ponencia «Transformar con inteligencia: nuestra experiencia en la adopción de la IA». Vallejo destacó la importancia de implicar a los equipos para convertir las posibilidades tecnológicas en mejoras concretas para el negocio.
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«Democratizar la IA no es que todos programen, sino que más personas puedan mejorar la empresa», señaló. En este sentido, explicó que, en solo ocho meses, el impulso de la dirección y la participación de los equipos de su empresa han permitido convertir el conocimiento del negocio en soluciones concretas.
«Nuestra responsabilidad es acompañar a las personas, proteger los datos y conseguir que la IA nos ayude a pensar mejor, no a dejar de pensar», añadió Vallejo. El presidente de Isaval Global incidió en que la adopción de estas herramientas debe ir acompañada de formación, participación y un uso responsable de la información.
Un decálogo de compromisos para el uso de la inteligencia artificial
Jesús Conill, catedrático de Filosofía Moral y Política de la Universitat de València, fue el encargado de presentar las conclusiones del #TallerAVEtnor sobre IA. El documento recoge el resultado de varias sesiones de reflexión en las que han participado empresarios, académicos y expertos para debatir sobre el desarrollo de esta tecnología.
El trabajo plantea la necesidad de aprovechar el potencial de la inteligencia artificial para mejorar la competitividad y transformar los procesos empresariales sin perder de vista el papel de las personas. También subraya la importancia de formar a los equipos, adaptar las tareas para favorecer la colaboración entre las personas y los sistemas de IA y preservar capacidades como el pensamiento crítico, la creatividad y la deliberación.
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El informe destaca, además, la necesidad de establecer una gobernanza clara, con responsabilidades definidas y mecanismos de supervisión que permitan aprovechar las oportunidades de la innovación sin comprometer la seguridad ni la confianza.
Entre sus propuestas incorpora un decálogo de compromisos para orientar el diseño, la implantación y el uso de la IA conforme a los valores europeos, como la dignidad humana, la libertad, la igualdad, la justicia, la sostenibilidad y la responsabilidad.
Los desafíos de la implantación de la IA en las empresas
La jornada continuó con una mesa redonda moderada por Miguel Juan, socio director de S2 Grupo, en la que participaron Sergio Velasco, CTO y cofundador de Exponentia, y María Pocoví, VP AI & Responsible AI de Clearspeed.
El debate abordó las diferencias entre grandes empresas y pymes en la adopción de la inteligencia artificial, las consecuencias competitivas de no incorporar estas tecnologías, los desafíos éticos y regulatorios y su impacto en el empleo, especialmente en los perfiles junior. También se analizaron la autonomía creciente de los sistemas, la dependencia tecnológica, la supervisión humana y la necesidad de repensar los procesos de trabajo para integrar la IA de forma estratégica y responsable.
Miguel Juan advirtió de que la implantación de estas herramientas requiere mecanismos adecuados de gobernanza. «Esto tiene aún más relevancia con el desarrollo de los sistemas agénticos de IA, en los que la autonomía de los agentes y la capacidad de actuar sobre otros sistemas requieren control y vigilancia», apuntó.
Por su parte, Sergio Velasco puso el foco en los retos prácticos que plantea la incorporación de la IA, su impacto en el trabajo y los perfiles profesionales, así como en la necesidad de preparar a las organizaciones para aprovechar todo su potencial.
«Durante un tiempo pensamos que todo pasaba por elegir el mejor modelo de IA, pero vemos a diario que la diferencia está en el contexto, en lo que sabe de cada negocio. Ese conocimiento está disperso y muchas veces depende de unas pocas personas. El verdadero reto es convertirlo en un activo que puedan consultar los equipos y la propia IA», subrayó.
María Pocoví destacó la necesidad de garantizar la trazabilidad y la supervisión humana a medida que aumenta la autonomía de los sistemas. «Cuanta más autonomía damos a un agente, más importante es poder auditar qué ha hecho y por qué. Sin trazabilidad y sin supervisión humana, la autonomía deja de ser eficiencia y se convierte en un riesgo que nadie controla», señaló.
La directiva de Clearspeed también añadió que «adoptar IA en la empresa no es solo una decisión tecnológica: exige gobernanza clara, responsabilidades definidas y criterios éticos desde el primer día». Asimismo, defendió el papel del marco regulatorio europeo como una herramienta para orientar el desarrollo de sistemas fiables y responsables.
En palabras de Pocoví: «El Reglamento europeo de IA no debería verse como un freno, sino como una guía de diseño. Quien construye pensando en la trazabilidad, la supervisión humana y la gestión de riesgos ya está preparado para cumplirlo».
La clausura corrió a cargo de Pedro Coca, presidente de Fundación Étnor, quien destacó que la empresa es un espacio de diálogo y de acuerdo cuyo objetivo va mucho más allá de generar beneficios. «A la sociedad civil le hace falta que los buenos empresarios reflexionemos y llevemos a la práctica lo aprendido. Y eso es, precisamente, lo que hemos hecho en la primera Jornada Emilio Tortosa», afirmó.
Con esta primera edición de la Jornada Emilio Tortosa, AVE y Fundación Étnor refuerzan su apuesta por promover el diálogo entre el mundo empresarial y el académico ante los desafíos de la transformación tecnológica.









