La Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo, a través del Palau de Les Arts, cederá al Ayuntamiento de València parte del atrezo utilizado en la icónica producción de Parsifal (2008), dirigida escénicamente por Werner Herzog bajo la batuta de Lorin Maazel. Esta iniciativa, impulsada por la Secretaría Autonómica de Cultura, permitirá la exhibición de estas piezas en el futuro Centro de Interpretación del Santo Cáliz.
El contrato de comodato, que se formalizará en las próximas semanas, recoge la cesión gratuita de varios elementos escénicos propiedad de Les Arts. Entre ellos destacan el Santo Grial, un cisne a tamaño natural, la lanza de Parsifal y un conjunto de arco y flechas. Estas piezas se integrarán en la sala dedicada a la influencia del Santo Cáliz en el cine, la ópera y la literatura contemporánea.
El comodato tendrá una duración inicial de diez años, prorrogables automáticamente por períodos iguales, siempre que los objetos permanezcan expuestos en el citado centro, con sede en la Casa del Relojero.
Por su parte, el Ayuntamiento custodiará las piezas hasta la apertura del nuevo espacio museístico en los depósitos municipales de Patrimonio Histórico, asumiendo todos los costes asociados al transporte, conservación, embalaje y seguro.
Divulgación del patrimonio cultural
La secretaria autonómica de Cultura, Pilar Tébar, ha destacado “la voluntad de la Conselleria y de Les Arts de seguir fortaleciendo las sinergias institucionales que permitan acercar a la ciudadanía el rico patrimonio cultural valenciano, haciendo partícipes a todas las administraciones de su difusión y valorización”.
Asimismo, el delegado de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de València, José Luis Moreno, ha agradecido el apoyo a un proyecto que marcará “un antes y un después en la forma de divulgar nuestro patrimonio cultural, así como el gesto de generosidad y compromiso de la Conselleria y Les Arts, permitiendo poner en valor estas piezas y hacerlas accesibles al conjunto de la ciudadanía”.
Por su parte, el director artístico de Les Arts, Jesús Iglesias, ha explicado que “el hecho de que una producción de operística forme parte del patrimonio y la historia de una ciudad es el mejor ejemplo para reivindicar la importancia de este género y su papel en la sociedad” y ha destacado que detrás de cada producción “hay un preciso trabajo de documentación, debate estudio y elaboración”.
Este anuncio se produce tras la reciente presentación del proyecto museológico del futuro centro, coordinado por el historiador Miguel Navarro, ante representantes del sector cultural y del Cabildo de la Catedral de València.
El innovador Parsifal en Les Arts
El Palau de Les Arts representó Parsifal en 2008, apenas tres años después de su inauguración, reforzando su apuesta por el repertorio wagneriano al que está vinculado desde sus orígenes.
La escenografía futurista de Herzog rompía así con la estética dominante en muchas de las producciones realizadas hasta el momento de la ópera de Wagner, deudoras de los diseños del pintor Paul von Joukowsky para su estreno en 1882 en Bayreuth.
De esta magnífica producción de Herzog son precisamente las piezas que, gracias a la citada colaboración, se podrán disfrutar en el futuro Centro de Interpretación del Santo Cáliz.
Parsifal y el Santo Grial
Tal y como se recoge en el proyecto museológico del futuro Centro de Interpretación del Santo Cáliz, el Santo Grial “ha sido un tema recurrente de inspiración de numerosas obras musicales, alcanzando su apogeo en el siglo XIX con el movimiento romántico, de la mano de compositores de la talla de Richard Wagner (1813-1883), autor de las más bellas partituras sobre el misterioso cáliz”.
Conocedor del Parzival de Wolfram von Eschenbach, Wagner recrearía el mundo artúrico en óperas como Tanhäuser, Lohengrin, Tristán e Isolda, y, sobre todo, en Parsifal, su última obra y la más íntimamente ligada al Santo Grial.
Parsifal se estrenó el 26 de julio de 1882 en el Festpielhaus de Bayreuth, congregando a los mejores compositores de la época (Franz Liszt, Camille Saint-Saëns, Anton Bruckner y Léo Delibes, entre otros).
En ella, el protagonista, Parsifal, cobra unas dimensiones mesiánicas nuevas, que hacen de él prácticamente una reencarnación de Cristo. Influido por Arthur Schopenhauer, Wagner ve en el joven Parsifal la personificación de la inocencia y de la pureza, presentándose como el prototipo del hombre nuevo, redentor.
En la escena final, éste alza a los cielos el Grial, mientras Kundry, redimida, cae muerta a sus pies. “De algún modo, Wagner nos indica en su Parsifal la necesidad de que todos nos comprometamos en un nuevo camino que nos permita salir del túnel en que se encuentra la Humanidad como consecuencia de la falta de nobleza y del egoísmo”, se indica en el proyecto museológico.
El propio Friedrich Nietzsche, cuya amistad con Wagner se rompería en cierto modo por el trasfondo cristiano de la obra, reconocería la absoluta genialidad musical y la profunda belleza del último drama lírico wagneriano.
En palabras del filósofo alemán, la citada ópera (“un festival escénico sacro en tres actos”, tal y como la definiera su mismo autor) transmitía “un sentimiento extraordinario y sublime, un acontecimiento, una experiencia del alma en el más remoto fondo de la música”.
Las reacciones de los músicos que asistieron a las representaciones de Parsifal fueron también elogiosas. Así, por ejemplo, un joven Gustav Mahler escribiría tras los festivales de 1883 lo siguiente: “Cuando, incapaz de decir palabra, salí del Festpielhaus, allí supe que se había revelado lo más grande, lo más doliente y que la llevaría conmigo, inviolado, toda mi vida”.
















