“Enemigo del pueblo” se llevó a la escena con un montaje sencillo. Un promontorio arenoso, pequeño acantilado frente al mar en calma, merced al placentero vídeo de fondo escénico. La verdad es que no se consigue recrear así el balneario, pero sí la costa, a donde van a parar las aguas contaminadas. Podría afirmarse que la acción transcurre en una jornada, desde la mañana hasta la noche, siempre en el mismo lugar, como en el teatro dieciochesco. Aquí el iluminador desempeñó un gran papel, muy acertado. Aunque parece haber un segundo cuadro, en donde transcurre la reunión asamblearia de los habitantes del pueblo, lo cierto es que el escenario se mantiene inmutable. Los vestuarios transportan la acción al siglo XX.
El libreto es un magnífico argumento, desgranado en una obra de teatro por el noruego Henrik Ibsen en el año 1882.
Buena prueba del éxito literario es que fue llevada al cine en el año 1978, en donde ya despuntó el gran actor Steve McQueen, con un guion adaptado por Arthur Miller (esposo de Marilyn Monroe) y Alexander Jacobs. Llegados a este punto, justo es felicitar al compositor, el valenciano Francisco Coll García, porque ha sabido preservar muy bien la esencia del mensaje de Ibsen, haciéndonos reflexionar sobre las corruptelas políticas por los <intereses creados>, como diría Jacinto Benavente, y la fácil manipulación de las masas, víctimas de las demagogias de aquéllos. Se estimula el pensamiento crítico, acertadamente. El guion fluye con coherencia, bien contado, mucho mejor que el de su anterior ópera, “Café Kafka”. Gracias a él, se sostiene la ópera.
La música es otra historia. Si hay un término que la define es su aridez.
No pretendo, con este análisis, deslucir los méritos de Francisco Coll García, Premio Nacional de Música del presente año, 2025; sino analizar las claves de su lenguaje musical desde el punto de vista auditivo, pues no disponemos de la partitura de este estreno mundial. En primer lugar, en lo tocante a la plantilla orquestal, da la impresión de que el galardonado compositor valenciano escribió esta ópera pensando, primero, en una banda de música. Posteriormente, agregó los atriles de los instrumentos de cuerda. Los principales protagonistas del foso orquestal son los metales y la percusión. En las maderas, la querencia que posee Francisco Coll García por el contrafagot, quien ya compareció también en “Café Kafka”. Los clarinetes juegan un papel residual.
En la obertura, Coll recuerda la música española, como también en un breve pasaje de la orquesta.
Vemos en su evolución un cierto basculamiento hacia el lenguaje cinematográfico en algunos instantes, con brillantes fanfarrias de las trompetas, bombo y timbales, entre otros, así como glissandi norteamericanos. Los parlamentos de los cantantes se moldean sobre la base del Sprechgesang de Arnold Schönberg. Para facilitar la comprensión de los textos en español, la orquesta es prácticamente silenciada durante sus intervenciones. El problema es que moldear toda la ópera sobre la declamación, a medio camino entre el habla y la recitación, durante una hora y veinte minutos, es duro para el espectador.
Sin duda, Coll García sigue los supuestos de Adorno, cuando defendía que la música debía reflejar los conflictos sociales, y no edulcorar la realidad.
En un diálogo de “Enemigo del Pueblo”, se rechazan las obras de arte populares. Sin embargo, el espectador, cuando sale del coliseo, no puede rememorar una feliz melodía porque no ha recibido ninguna recompensa melódica, (justo a lo que Mozart no quiso renunciar, el aria, frente a la reforma de la ópera de Gluck). El viaje de Francisco Coll García -y de otros autores contemporáneos- conduce la ópera hacia planteamientos cercanos a su nacimiento, en los tiempos de Peri y Caccini, cuando las óperas descansaban sobre el áspero recitativo florentino. La solución que se le dio a comienzos del Barroco fue agregar las arias. Mucho nos tememos que esta ópera no se consolide en el repertorio, a pesar del edificante mensaje que contiene.
En cuanto al lenguaje musical, abundan en las voces humanas solistas los saltos de octava, así como las segundas menores (las cuales procuran una gran libertad armónica) y los intervalos aumentados y disminuidos. Mientras, en la orquesta, las notas pedales salpicadas con los timbres de la percusión, y los frecuentes cambios de métrica, un rasgo del siglo XXI.
Los cantantes, excelentes. Todos cumplieron ante el ingrato cometido que se les exige. Destacaron sobre todo el bajo José Antonio López, en el papel estelar, y el tenor Moisés Marín, quien hubo de atacar falsetes violentos, de rasgos expresionistas. El coro, declamatorio, cumplió a piacere, como también la orquesta, muy bien conjuntada.
FICHA TÉCNICA
- Lugar y fecha: Palau de Les Arts, domingo, 9 de noviembre de 2025, Sala Principal.
- Programa: “Enemigo del pueblo”, ópera en 1 acto.
- Reparto: José Antonio López, bajo (Doctor); Moisés Marín, tenor (alcalde); Brenda Rae, soprano (Petra); Isaac Galán, bajo-barítono (Mario); Marta Fontanals-Simmons, mezzosoprano (Empresaria); Juan Goberna, bajo (Morten).
- Dirección de escena: Álex Rígola.
- Escenografía y vestuarios: Patricia Albizu.
- Iluminación: Carlos Marquerie.
- Vídeo: Álvaro Luna.
- Orquesta: Orquestra de la Comunitat Valenciana.
- Coro: Cor de la Comunitat Valenciana.
- Dirección musical: Francisco Coll García.










