Alzira ha conmemorado este 27 de julio el 750 aniversario de la muerte de Jaume I, una efeméride que sitúa nuevamente a la capital de la Ribera Alta en el centro de la historia de la Corona de Aragón. Fue precisamente en esta ciudad donde el monarca falleció en 1276, poniendo fin a un reinado de 58 años que marcaría el devenir de numerosos territorios de la península.
Durante el acto institucional, se recordó que Jaume I pasó sus últimos días en la Casa Reial de Alzira tras regresar enfermo de la frontera sur del reino. Allí dictó testamento, cedió la Corona a su hijo Pere, tomó el hábito del Císter y falleció el 27 de julio, dejando tras de sí un legado político, jurídico y cultural que perdura hasta nuestros días.
En su intervención, se puso en valor uno de los fragmentos más significativos de su testamento, en el que el monarca instaba a “amar y proteger a todas las personas y al pueblo; hacer reinar la justicia y velar para que los grandes no opriman a los pequeños”, unas palabras que, según se destacó, continúan siendo una referencia siete siglos y medio después.
Alzira reivindica su vínculo con el rey conquistador
La conmemoración también sirvió para recordar la estrecha relación entre Jaume I y Alzira, iniciada con su entrada pacífica en la villa en 1242 y consolidada posteriormente con la concesión de los Furs, el término general, la Séquia Reial del Xúquer y la condición de villa real.
Desde el Ayuntamiento se destacó que el legado del monarca trasciende las fronteras de la ciudad y forma parte de la historia compartida de territorios como Valencia, Aragón, Cataluña y Mallorca, integrantes de la antigua Corona de Aragón.
Asimismo, se agradeció la implicación de la Comisión del Año Jaume I, así como de entidades culturales, vecinales y festeras, investigadores y cronistas locales, por su contribución al programa conmemorativo desarrollado a lo largo de este 2026.
El Año Jaume I mira también al futuro
La ciudad abrió oficialmente el Año Jaume I el pasado 30 de diciembre y, desde entonces, ha organizado exposiciones, conferencias, rutas, visitas guiadas y actividades educativas destinadas a acercar la figura del monarca a la ciudadanía.
Uno de los objetivos señalados durante el acto es la recuperación de la Casa Reial, el lugar donde falleció Jaume I, para convertirlo en un espacio dedicado a la memoria y la divulgación histórica.
«Los pueblos que saben recordar son también los que saben construir el futuro», fue uno de los mensajes destacados de la jornada, en la que Alzira reafirmó su compromiso con la conservación y difusión de un patrimonio histórico que sigue formando parte de su identidad colectiva.
Setecientos cincuenta años después, la ciudad continúa ejerciendo como guardiana de la memoria del rey conquistador, reivindicando un legado que sigue muy presente en la historia valenciana.










