En este capítulo de Valencians sobre rodes, recorremos una ruta llana y luminosa que conecta la identidad marinera, la huerta más fértil y el pasado industrial de València. Gema Payá inicia el viaje en el Puerto de Catarroja, cuna del allipebre y de la vela latina, para pedalear entre barcas y música hacia la capital.

En València, de la mano de colectivos ciclistas, descubriremos la importancia de rutas europeas como la EuroVelo 8, antes de adentrarnos en la Vía Churra. Este camino, que nace del antiguo trazado del tren que iba a Aragón, nos introduce de lleno en l’Horta Nord. Haremos una parada obligada en la Ermita de Vera y en el mítico restaurante El Famós, refugio de agricultores desde hace un siglo, para conocer la vida entre acequias. En Alboraya, el aroma de la chufa y la horchata artesanal nos guiará hasta el Palauet de Nolla, en Meliana, donde descubriremos el esplendor del mosaico que fascinó a medio mundo.
Continuaremos el trayecto atravesando los pueblos de l’Horta Nord hasta llegar a El Puig de Santa Maria. Aquí, la historia se hace piedra en el Monasterio, erigido por Jaume I en un lugar clave para la conquista de València. Después de un baño de cultura y gastronomía de interior, pondremos rumbo hacia Sagunto.
La etapa culmina en el Puerto de Sagunto, bajo la sombra del Horno Alto n.º 2. Entre la decadencia fascinante de la Ciudad Jardín de la Gerencia y el gigante de hierro de 60 metros de altura, reviviremos la época en la que el fuego y la siderurgia transformaron este litoral en un motor industrial. Una ruta para disfrutar sin prisa de la tierra que se abre al mar, donde cada parada es una lección de vida, esfuerzo y tradición.














