La Generalitat ha recogido durante los últimos meses 61 crías de tortuga d’estany (Emys orbicularis) nacidas en el Marjal dels Moros, en Sagunto, dentro del programa de conservación impulsado por la Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, a través de la empresa pública Vaersa.
La actuación busca garantizar la supervivencia de una especie autóctona catalogada en peligro de extinción desde la última década del siglo XX y cuya población está experimentando una evolución positiva gracias a los trabajos desarrollados en este espacio natural.
La supervivencia de la tortuga d’estany sube del 1 % al 40 %
Los trabajos de conservación desarrollados por la Dirección General de Medio Natural y Animal han permitido incrementar progresivamente el número de ejemplares de esta especie en el Marjal dels Moros.
En los últimos años, la supervivencia ha pasado del 1 % al 40 %. En 2009 únicamente se pudo censar un ejemplar en este espacio natural, mientras que quince años después se han contabilizado 26 crías nacidas en el marjal.
La tortuga d’estany es una especie autóctona de gran longevidad, capaz de superar los 40 años. Sin embargo, se enfrenta a diferentes amenazas, entre ellas la pérdida de hábitat, los depredadores naturales y la presencia de especies exóticas invasoras.
Las brigadas protegen los nidos frente a los depredadores
Durante los meses de junio, julio y agosto, las Brigadas de Red Natura 2000 realizan una prospección intensiva del espacio protegido para localizar los nidos de tortuga d’estany.
Una vez encontrados, los nidos se protegen mediante jaulas de malla metálica, que impiden el acceso de los depredadores y aumentan las posibilidades de supervivencia de los huevos.
En el Marjal dels Moros, el zorro constituye el principal depredador natural de los nidos. Por este motivo, la protección física durante la época de reproducción resulta fundamental para favorecer el nacimiento de nuevas crías.

Las crías reciben cuidados especializados antes de ser liberadas
Una vez los huevos eclosionan, las brigadas recogen las crías para garantizar su supervivencia durante sus primeros meses de vida.
Los ejemplares son trasladados a instalaciones de Vaersa y de entidades colaboradoras de la Generalitat, entre ellas el Oceanogràfic y Bioparc, donde reciben cuidados especializados.
Las tortugas permanecen bajo supervisión hasta alcanzar aproximadamente un año de edad, momento en el que son devueltas al medio natural para continuar su desarrollo en el Marjal dels Moros.
El control de especies invasoras, clave para la conservación
La conservación de la tortuga d’estany también requiere controlar las especies exóticas que pueden competir con ella por los recursos del espacio natural.
Entre las principales amenazas se encuentra la tortuga americana (Trachemys scripta), una especie exótica invasora que compite con el galápago europeo por las zonas de soleamiento y los recursos alimentarios.
Por ello, los equipos de profesionales realizan labores específicas para controlar y retirar estos ejemplares del medio natural.
Seguimiento científico durante todo el año
El programa de conservación incluye además un seguimiento científico continuado de la población de tortugas mediante trampas acuáticas instaladas en diferentes puntos del Marjal dels Moros.
Los ejemplares capturados son examinados para conocer su estado y se les aplica el código oficial que permite identificarlos y realizar un seguimiento de su evolución a lo largo de los años.
Los galápagos europeos son posteriormente devueltos a su hábitat, mientras que los ejemplares pertenecientes a especies exóticas son retirados del medio.
Trabajos de mejora del hábitat
Las actuaciones de conservación se mantienen durante todo el año. Las brigadas realizan también desbroces selectivos en las zonas de puesta con el objetivo de mejorar las condiciones del hábitat de la tortuga d’estany.
Estos trabajos se llevan a cabo respetando los periodos de nidificación de las aves que utilizan el Marjal dels Moros, de manera que la gestión del espacio compatibiliza la protección de la tortuga con la conservación del resto de especies presentes en este enclave natural.














