Hace unos días, varios miembros del Cabildo Colegial fueron sorprendidos por fuertes golpes en el edificio mientras se encontraban en su residencia. En un primer momento, temieron que se tratara de un robo o un accidente, pero pronto descubrieron que el ruido provenía de un grupo de niños que jugaban al fútbol en una plaza donde está prohibido hacerlo. El impacto del balón terminó por romper el cristal de la antigua Librería La Seu.
La Colegiata de Gandía ha sufrido también daños a causa de estos juegos prohibidos en ciertas zonas. En varias ocasiones los angelitos y diversos ornamentos de la Puerta de los Apóstoles han sido dañados por los “balonazos” y los juegos de los niños que se agarran a ellos para subir, han explicado desde la institución. La Colegiata pide a las autoridades más protección y concienciación ciudadana, sobre todo los fines de semana, dónde hay «una carencia total de protección».

Problemas con las palomas
Además, La Colegiata de Gandia ha visto como en los últimos meses han aumentado el número de palomas en su entorno cercano. Las obras iniciadas en la Capilla de la Asunción espantaron a un buen número de ellas que habitaban en dicho edificio, hasta entonces abandonado. Ello las llevó a refugiarse en el Campanario durante la parada técnica de las obras de restauración, provocando la proliferación de nuevos huevos y nidos, estropeando incluso parte que ya había sido restaurada.
“Ahora con la restauración del campanario esperamos que se encuentre una solución como se ha hecho con las palomas del Centro Histórico de la capital valenciana, sobre todo en la plaza de la Virgen. Éstas han provocado mucho deterioro en el edificio colegial y lo siguen provocando, puesto que sus nuevos nidos y la palomina han taponado varios desagües, causando nuevos daños al edificio”, han añadido desde la Seo gandiense.













