El conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, ha afirmado que “invertir en la modernización de regadíos es apostar por una gestión hídrica eficiente y por la consolidación de nuestra agricultura como pilar fundamental en la economía y la creación de puestos de trabajo en la Comunitat Valenciana”.
Agricultura viva frente al recorte de agua
Barrachina ha subrayado que “el mejor cortafuegos es mantener viva la agricultura, y para ello el agua es imprescindible”. En este sentido, ha denunciado que “el Gobierno central recorta el agua de forma injustificada y sin criterios técnicos, poniendo en riesgo nuestro territorio y la supervivencia del campo”.
Obras en la Acequia Real del Júcar
Tras visitar las obras de modernización del sector 4 de la Acequia Real del Júcar, el conseller ha destacado la inversión de 4,1 millones de euros, que permitirá un ahorro estimado de 775.000 m³/año y beneficiará a 506 regantes. “Con esta actuación, junto a las del sector 17 y las previstas en el 35, estamos ejecutando obras directas por valor de 13,5 millones de euros en la Acequia Real del Júcar”, ha explicado.
Impacto en agricultores y en L’Albufera
Estas actuaciones se suman a los 12,6 millones ya destinados por la Generalitat a la modernización de infraestructuras en 8 sectores de regadío. En total, permitirán ahorrar 6,67 hectómetros cúbicos de agua que se podrán derivar a L’Albufera. La modernización alcanzará a 2.195 hectáreas de riego y beneficiará a 5.844 agricultores.
Una apuesta por la eficiencia
Barrachina ha asegurado que “este Consell tiene claro que nuestra agricultura es ejemplo de modernización y no queremos que nadie, por motivos estrictamente políticos, nos quite el agua que necesitamos. Nuestros regantes son ejemplo de uso eficiente: aquí no se desperdicia ni una gota”.
Inversión global en gestión hídrica
El conseller ha recordado que su departamento invierte este año 99 millones de euros en gestión hídrica, de los cuales 38 millones se destinan directamente a la modernización de regadíos. “Sin agua no tenemos agricultura. Si dejamos que los campos se sequen, perdemos valor medioambiental y el mayor sumidero de CO₂”, ha concluido.







