El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, ha reclamado al Gobierno de España que acelere de manera urgente las obras de regeneración de la costa de la Comunitat Valenciana tras el fuerte temporal marítimo sufrido en los últimos días.
El modelo turístico, en serio peligro
Martínez Mus ha advertido de que el actual modelo turístico de la costa valenciana “está seriamente amenazado por la inacción del Gobierno central” y ha alertado de que numerosos municipios turísticos están perdiendo sus playas.
Años de denuncias sin soluciones
El conseller ha subrayado que el último temporal ha puesto de manifiesto una situación que se viene denunciando desde hace años: la desaparición progresiva de las playas sin que se haya planteado una solución real y efectiva para frenarla.
Municipios afectados por la falta de actuaciones
En este sentido, ha criticado la extrema lentitud del Ministerio para la Transición Ecológica y ha denunciado la dejación de funciones en municipios como Tavernes de la Valldigna, Sagunto, Dénia o Almassora, que sufren ahora las consecuencias de años de inacción.
Riesgo de aumento de la erosión costera
Martínez Mus ha advertido de que, si no se corrigen los déficits existentes, se producirá un incremento progresivo de los procesos erosivos, con graves efectos sobre los ecosistemas, el uso público de la costa y el deterioro de las fachadas marítimas.
Obras pendientes de ejecución
El vicepresidente ha recordado que tres de cada cuatro actuaciones de regeneración de la costa valenciana previstas siguen sin ejecutarse, y ha reclamado tanto la ejecución inmediata de estas obras como la actualización de los proyectos pendientes.
Impacto ambiental, económico y social
Finalmente, ha insistido en la urgencia de una respuesta inmediata, recordando que las playas de la Comunitat Valenciana son espacios de uso público esenciales durante todo el año, sustentan la actividad turística y garantizan la conectividad de distintos hábitats. Su pérdida, ha advertido, supone un grave perjuicio ambiental, económico, social y cultural.












