La Unió Llauradora denuncia que la entrada masiva de calabaza vieja procedente de terceros países, principalmente Sudáfrica, Senegal, Argentina y Perú, está lastrando gravemente el arranque de la campaña de la calabaza cacahuete temprana en nuestro territorio y amenaza con provocar un hundimiento de los precios en origen durante las próximas semanas.
Inicio de campaña con dificultades de comercialización
Coincidiendo con el inicio de la recolección de las primeras calabazas valencianas, los mercados mayoristas y los canales comerciales se encuentran saturados de producto importado almacenado desde hace meses y vendido a precios muy bajos, aunque estas cotizaciones suben bastante al llegar a los lineales de la gran distribución. Esta situación está frenando la comercialización de la producción local en un momento clave para los agricultores valencianos.
Productores señalan que, en campañas anteriores, las primeras partidas de calabaza temprana se comercializaban en origen con gran facilidad y alcanzaban cotizaciones cercanas a 1 euro por kilogramo. Sin embargo, en los primeros días de esta campaña ya se están registrando graves dificultades para dar salida al producto.
Diferencia de precios y presión sobre el sector
Mientras que a los productores se les está pagando por parte de las empresas comercializadoras una media de 0,40-0,50 euros/kg, en los lineales de los supermercados e hipermercados se vende de media a más de 3 euros/kg y en el caso de la troceada a más de 4,5 €/kg, e incluso muchas de esas calabazas son importadas. Entre una calabaza en campo y otra vendida en supermercados e hipermercados se va más de un 500%.
Retraso en compras y riesgo de colapso
LA UNIÓ advierte que tanto comercios como industrias transformadoras y empresas dedicadas al pelado de calabaza están retrasando sus compras porque disponen de abundante producto importado a precios muy reducidos. Esta situación reproduce el mismo problema que han sufrido en los últimos años otros cultivos valencianos, como la patata temprana de l’Horta de València.
La organización agraria alerta además de que el riesgo de colapso comercial puede agravarse a partir de la segunda quincena de junio, con la entrada de nueva producción de Murcia y Castilla-La Mancha, lo que podría generar una fuerte presión a la baja sobre los precios.
Reivindicación de controles y competencia justa
Ante esta situación, LA UNIÓ reclama a las administraciones una mayor vigilancia de las importaciones agrarias procedentes de terceros países y exige reforzar los controles para garantizar las mismas exigencias fitosanitarias, laborales y medioambientales.
La organización considera imprescindible avanzar hacia una política comercial más equilibrada que evite la competencia desleal y permita que las producciones valencianas puedan acceder al mercado en condiciones justas.













