La Unió Llauradora ha solicitado a la Conselleria de Agricultura que intensifique de manera urgente las medidas de vigilancia, prevención y detección precoz ante el riesgo que representa para la agricultura valenciana la reciente detección en España de Bactrocera dorsalis, conocida como mosca oriental de la fruta.
Presencia inicial de la plaga y margen de anticipación
La organización agraria ha trasladado formalmente su preocupación tras confirmarse por primera vez la presencia de esta plaga en territorio estatal. El foco se ubica concretamente en un huerto de El Astillero (Cantabria). Es cierto que la localización inicial, próxima a infraestructuras logísticas de entrada de mercancías y alejada de las principales zonas productoras mediterráneas, podría facilitar su contención. Sin embargo, precisamente esta circunstancia tiene que ser interpretada como una oportunidad para actuar con anticipación y contundencia. De este modo, se debe intervenir antes de que la plaga pueda establecerse o dispersarse hacia áreas productoras especialmente vulnerables como la Comunitat Valenciana.
En este sentido, LA UNIÓ considera que se trata de un hecho de “especial gravedad fitosanitaria”. El motivo es que esta especie está catalogada como una de las plagas prioritarias de la Unión Europea por su elevada capacidad invasiva y su enorme impacto potencial sobre cultivos estratégicos.
According to los estudios de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), Bactrocera dorsalis puede afectar a más de 120 especies vegetales. Entre ellas destacan los cítricos, frutales de hueso, caqui, aguacate y hortalizas. Además, el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea estima las pérdidas económicas. Dicho organismo calcula que el perjuicio derivado de su establecimiento en la UE podría superar los 1.160 millones de euros.
Vulnerabilidad citrícola y lecciones de otras crisis agrarias
LA UNIÓ recuerda que la Comunitat Valenciana concentra una parte esencial de la producción citrícola española y europea, además de otros cultivos especialmente sensibles a esta plaga. Por lo tanto, el colectivo reclama actuar “con anticipación y contundencia” antes de que pueda producirse una expansión hacia las principales zonas productoras mediterráneas.
La organización señala además que las actuaciones tempranas son determinantes. Esta conclusión se extrae de la experiencia acumulada con otras plagas emergentes como Xylella fastidiosa, Delottococcus aberiae o Scirtothrips aurantii. Dichas intervenciones resultan vitales para evitar consecuencias económicas y productivas mucho más graves.
Peticiones de prospección y coordinación con el Ministerio
En este sentido, LA UNIÓ pide a la Conselleria que refuerce los programas de prospección, seguimiento y monitorización. Estas labores deben aplicarse especialmente en las zonas productoras de cítricos, frutales de hueso, caqui y aguacate. También reclama una mayor coordinación con el Ministerio de Agricultura y con el resto de las comunidades autónomas productoras. El fin de la propuesta es establecer una estrategia preventiva conjunta y eficaz.
Asimismo, solicita que se informe adecuadamente al sector productor valenciano sobre los riesgos asociados a esta plaga. Las charlas deben incluir los protocolos de detección precoz y las pautas de actuación ante posibles sospechas.
LA UNIÓ insiste en que la detección de Bactrocera dorsalis en España debe interpretarse como “un aviso inequívoco”. Esta alerta exige reforzar de inmediato la vigilancia fitosanitaria para proteger la agricultura valenciana. Así se evitará un problema de enormes dimensiones para el sector agroalimentario.
El precedente de Italia y exigencias de control en las fronteras
Hay que señalar la experiencia del sur de Italia. En esa región, el incremento progresivo de capturas de Bactrocera dorsalis obligó a las autoridades fitosanitarias a reconocer la existencia de un foco establecido. Igualmente, la administración tuvo que delimitar zonas específicas de contención. Este precedente confirma las dificultades reales de erradicación de esta plaga una vez supera la fase de introducción puntual.
Carles Peris, secretario general de LA UNIÓ, señala que “las autoridades comunitarias deben reforzar los actuales protocolos de importación y control en frontera. Ello se debe a que la entrada continuada y permanente de nuevas plagas supone siempre un aumento del coste de explotación para los agricultores. Asimismo, la situación genera más gasto para las Administraciones públicas. La UE debe tomarse más en serio las medidas de prevención”. Peris también pide al Ministerio de Agricultura una reacción. El portavoz solicita que “incremente de manera urgente la dotación presupuestaria destinada a sanidad vegetal. Por último, el gobierno central debe reforzar tanto los medios propios de vigilancia, diagnóstico y respuesta como la financiación dirigida a las comunidades autónomas para actuaciones de prevención, prospección, contención y eventual erradicación”.





















