Juan Carlos Martínez Jiménez: Formación, talento y gestión
En estos días un diseñador español, “top” en el panorama nacional, cumplía diez años dentro del complejo mundo de la moda, “ Palomo Spain«, ahora Palomo. En primer lugar es importante aclarar que no diseña cualquiera, una cosa es el gusto y otra diseñar con éxito; en el caso de Palomo me ha encantado una declaración que realizó y que defiendo desde siempre, Palomo ha llegado a una conclusión dura, pero realista “La moda, además de un sueño, tiene que ser un negocio viable”.
Tomando como ejemplo a este diseñador, un muchacho de Posadas (Córdoba), que viajó a Londres a los 18 años para estudiar en el London College of Fashion, que pertenece a la Universidad de las Artes de Londres, completando su formación en la mítica escuela de arte y diseño, Central Saint Martins.
Merece un pequeño parón antes de seguir para explicar porqué se considera mítica esta escuela, el listado de diseñadores y profesionales que se han formado en disciplinas artísticas es impresionante; posiblemente Palomo decidió que merecía la pena realizar este esfuerzo, y no se equivocó, trabajando de camarero en un pub londinense para costearse estos estudios, antes de entrar a trabajar en empresas dedicadas al mundo textil.
Por Central Saint Martins han pasado Alexander McQueen, John Galiano, Stella Macartney, y un sin fin de nombres importantísimos dentro del mundo del diseño y la moda, además de grandes gestores de marcas internacionales, el propio Antonio Banderas lo eligió para estudiar diseño de modas, sin olvidar que también es lugar de formación de otras ramas artísticas, actores, arquitectos, y otras disciplinas. Creo que esto explicaría la primera fase, una buena formación es imprescindible en este campo, que se une sin duda, a la segunda necesidad, el talento.
Puedes estudiar la parte técnica, comprenderla y desarrollarla, pero en la moda es necesario un plus para poder triunfar, el talento, y ojo.
El talento puede ser innato o la consecuencia de entrenamiento, constancia, disciplina, y hablando de moda se centra en la parte creativa y artística. Cuando alguien como Palomo consigue llegar a lo más alto, no lo debe sólo a una buena formación, es imprescindible entrar en un mundo de alta sensibilidad personal, que convierta un producto común en algo especial, en algunos casos sublime, como ocurre en cualquier arte; diseñar tiene un alto componente de desarrollo artístico, las proporciones, la estética, conectar con el público, y no se trata de ser extravagante, aunque en ocasiones es una forma de conectar, pero una trayectoria profesional de años necesita mucho más, que nos llevará a la tercera vertiente de esta actividad, la gestión.
Si tengo un diseñador formado, con un gran talento, tenemos los componentes perfectos para triunfar, pues no, “ nos falta aprender a sobrevivir después de un desfile”, declaraba Palomo, y tiene toda la razón, si no gusta tu colección tienes un problema, pero si gusta tienes otro de mayor calado, van aparecer los clientes, que quieren un trozo de tu arte para comercializarlo y esto necesita infraestructura.
Conozco de primera mano infinidad de diseñadores, que cumpliendo los dos primeros requisitos se han quedado por el camino, ni tan siquiera una buena línea de comunicación consigue consolidar una carrera, puede ayudar, pero faltaría la parte principal, el CEO, gerente, o como quieras denominarlo. Conocer el mercado, la logística, fabricación, distribución, para hacer llegar las colecciones en tiempo y forma a los puntos de venta, esto necesita de una infraestructura profesional de personas con conocimientos sobre el desarrollo de la gestión de una empresa, y además específica del mundo de la moda por su infinidad de matices.
Y dentro de la gestión, el conocimiento para que el diseñador toque tierra y sea capaz de reestructurar las colecciones, manteniendo su espíritu, pero dándole el formato comercial para poder venderlo a un público objetivo, que a su vez, permita que estos diseñadores puedan seguir realizando prendas de fantasía, las que han conseguido que sea un diseñador brillante, pero bajo la base de un negocio estructurado y sólido que se lo permita.
Formación, talento y gestión, las escuelas de diseño están llenas de ilusión, y no seré yo quien les desanime, pero creo que deberían leer con interés estas letras, porque no va a ser posible llevar sus diseños al mercado si no se cumplen estos requisitos, no existe la improvisación en el mundo de la moda, y lo parece, el glamour, lo superficial, explicaciones casi etéreas de los modelos y las colecciones, pero lo que se esconde detrás no es solo un trabajo para para triunfar, en este negocio el milagro es trascender, perdurar, y es imprescindible combinar arte y conocimientos profesionales de un exigente mundo empresarial.











