«Ya está bien de quejarnos. Así no vamos a cambiar nada».
Iñaqui Carnicero, hablando de la crisis y las salidas profesionales de los arquitectos. Entrevista en El Mundo, julio de 2011, reproducida en la web de su estudio.
Del Peugeot hemos pasado a la puerta de embarque. La épica gana altura; el contribuyente sigue en tierra. Iñaqui Carnicero, arquitecto, amigo de Pedro Sánchez y alto cargo con agenda internacional, tiene dos recorridos que interesan: el que conduce al despacho y el que sale de él con gastos de viaje. En ambos conviene saber quién decide, para qué sirve y quién paga.
La amistad ayudó a presentar al candidato. En 2020, Vozpópuli recordaba la participación de Carnicero en un vídeo de apoyo a Sánchez durante las primarias de 2014. El compañero del colegio y del baloncesto aportaba el aval de quien lo conocía antes del cargo. Esa cercanía tiene valor electoral: el político conserva amigos, pasado y vida corriente. La confianza también hace campaña.
El arquitecto llegaba con trabajo propio. Había ejercido la docencia en España y en universidades extranjeras. Con Carlos Quintáns fue comisario de Unfinished, el pabellón español que ganó el León de Oro a la mejor participación nacional en Venecia en 2016. El premio reconocía aquel trabajo compartido. Carnicero sabía de arquitectura antes de que Pedro llegara a Moncloa.
El nombramiento llegó el 2 de junio de 2020: director general de Agenda Urbana y Arquitectura, a propuesta de José Luis Ábalos. La dirección general y la excepción que permitía cubrirla con un profesional ajeno al funcionariado figuraban en la estructura aprobada en enero. Esa vía de acceso estaba prevista en la norma. Afirmar que el puesto se fabricó exclusivamente para él exige una prueba adicional.
La defensa del Gobierno convirtió la amistad en una pregunta inoportuna. María Jesús Montero destacó el currículo de Carnicero y rechazó mezclar la elección con sus relaciones personales. Ahí está la contradicción política: para presentar al candidato, la amistad aportaba valor; para examinar el nombramiento, debía quedar fuera. Los méritos acreditan capacidad. Explicar por qué se elige a un amigo del presidente requiere algo más que enfadarse con quien lo señala.
El ascenso llegó en febrero de 2023: secretario general de Agenda Urbana y Vivienda, a propuesta de Raquel Sánchez. Entre las funciones de su secretaría general figuran coordinar las direcciones generales y controlar inversiones y resultados. El viejo compañero de cancha había alcanzado un puesto donde también tocaba llevar el marcador.

La gestión también lleva su firma. El 22 de junio de 2026, Carnicero firmó una resolución que ampliaba hasta el 31 de diciembre el plazo de 99 actuaciones del PIREP, el programa de rehabilitación de edificios públicos. El documento explicaba que el objetivo europeo ya estaba cumplido y admitía prórrogas excepcionales para casos justificados. Hay una decisión concreta que evaluar: qué dificultades se aceptaron, cómo se vigiló la ejecución y qué terminó entregándose.
El balance oficial debe contar los resultados y las prórrogas. En septiembre de 2026, el Gobierno presentó el PIREP como culminado, con 610 edificios rehabilitados y una inversión movilizada superior a 1.080 millones de euros. Son resultados de un trabajo compartido entre administraciones. La propia resolución distinguía el objetivo europeo ya cumplido de las actuaciones que recibían más plazo. Alcanzar la meta europea y acabar todas las obras son cosas distintas. La nota de prensa debería explicarlo con la misma claridad con que celebra el éxito.
El sueldo está publicado: 126.715,92 euros brutos para su secretaría general en 2025. Es una anualidad, con los desplazamientos en otra partida. La cifra remunera una responsabilidad que incluye controlar resultados. Para cobrar cuenta el puesto. Para responder debería contar igual, sin descuentos por amistad.
Los viajes tienen cifras periodísticas que requieren esa misma precisión. ABC sitúa en unos 75.600 euros los de diecinueve meses de su etapa como director general. Otra información del diario, reproducida por Crónica Diaria, cifra en unos 104.000 euros otros 94 desplazamientos de 2024 a parte de 2026. Sin los expedientes completos, esos importes siguen siendo atribuciones al periódico, no una cuantificación acreditada de despilfarro.
Tokio permite concretar una de esas preguntas. ABC atribuye al desplazamiento unos 6.700 euros; el programa de la Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo anunciaba su intervención el 4 de septiembre de 2026. El motivo profesional está identificado; ese importe sigue pendiente del contraste con la liquidación completa. Promover la arquitectura española puede ser útil. Corresponde explicar por qué debía acudir él, a ese coste y con qué resultado. La tarjeta de embarque acredita el trayecto. La utilidad necesita otro documento.
Las dietas repetidas tampoco prueban por sí solas una falsificación. La información citada recoge la explicación de Vivienda: serían indemnizaciones regladas. El BOE establece cuantías fijas. Las dudas sobre fechas y liquidaciones necesitan justificantes y autorizaciones. El contribuyente tiene derecho a las cuentas, sin tener que escoger primero a quién creer.
La cuenta de Carnicero tiene, pues, tres columnas. A Sánchez le aportó un aval personal. A los ciudadanos les debía gestión, seguimiento y resultados. Su coste exige separar sueldo, desplazamientos y presupuesto de los programas. La amistad pertenece a la biografía del presidente; las responsabilidades del amigo figuran en el BOE. Y el BOE no concede descuentos por conocerse del colegio. Si el cargo permite ganar altura, las explicaciones tendrán que bajar hasta quienes pagan desde tierra. Gastos aparte.
Jose Navarro ✶











