«Sí. Lo arreglo».
Koldo García, respuesta a Ábalos sobre la contratación de Claudia Montes, 8 de octubre de 2019. Sentencia del Supremo, página 35.
Koldo García empezó llevando a Ábalos de un sitio a otro y acabó consiguiendo que otros se movieran. Presidentes de empresas públicas, responsables de contratación, empresarios. En el ministerio y ante otras administraciones se entendía que transmitía las decisiones de Ábalos. Podía influir en decisiones que otros firmaban. La confianza de uno ponía a trabajar a los demás. Y nosotros pagábamos la estructura que atendía sus encargos.
Antes de llegar a Madrid había trabajado en seguridad privada y como escolta.
También fue concejal socialista en Huarte entre 2011 y 2015. Su salto a la política nacional llegó con las primarias de Sánchez de 2017: custodió durante dos noches los avales de la candidatura. Cerdán reconoció en el Senado que lo llamó para eso.
Cerdán también recomendó a Ábalos contratarlo como conductor, según la sentencia, página 25. Entró en nómina del PSOE en octubre de 2017 y, en junio de 2018, Ábalos se lo llevó a Fomento como asesor de confianza. La ayuda a Sánchez está documentada; no acredita que el presidente ordenara las posteriores gestiones de Koldo o conociera sus cobros.
Los consejos del sector público completaron su ascenso.
Fue vocal del Consejo Rector de Puertos del Estado y consejero de Renfe Mercancías. Ábalos explicó en el Senado, página 15, que esos puestos permitían obtener información, respaldar a los presidentes y mejorar la retribución de los asesores. El consejo como complemento de nómina. Lo explicó quien lo nombró.
Su retribución ministerial sumó 205.530,09 euros entre 2018 y 2021, según los importes de una respuesta de Transportes publicada por El Debate. El PSOE comunicó por separado 26.335,21 euros de retribuciones laborales y 26.646,03 de liquidaciones de gastos. Los reembolsos no son otro sueldo, ni todo pago del partido equivale a dinero presupuestario. Faltan justificantes para cerrar la cuenta de asistencias a consejos, viajes y otros gastos. No tenemos una factura completa de su paso por el poder.
Las mascarillas muestran qué podía hacer desde aquel puesto.
El 20 de marzo de 2020, Koldo entregó personalmente la oferta de Soluciones de Gestión al subsecretario. Puertos contrató ocho millones de unidades por 20 millones de euros; Adif, otros cinco millones por 12,5 millones. La sentencia, páginas 30–34, declara que Ábalos, Koldo y Aldama habían acordado favorecer a la empresa y compartir parte de las comisiones de este último.
El suministro atendió una necesidad urgente. El Supremo, páginas 102–105, no consideró probado que aquellas compras se pactaran en condiciones perjudiciales ni que su precio fuera excesivo, y descartó la prevaricación. Los 32,5 millones contratados no son 32,5 millones robados. Eso convive con la condena por los sobornos. La utilidad de una compra no convierte en lícito un soborno.
El dinero de Aldama también llegaba por otra vía:
10.000 euros mensuales, desde octubre de 2019 hasta junio de 2022, entregados primero a Koldo y después a su hermano Joseba para atender los gastos fijos de Ábalos. No eran diez mil para cada uno. Koldo pidió además 500.000 euros con cargo a las comisiones previstas por mascarillas. El tribunal, página 91, dio por corroborada la petición, pero no la entrega de esa cantidad.

El empleo de Jésica Rodríguez revela hasta dónde llegaba el arreglo.
Ábalos quería que su entonces pareja cobrara sin trabajar. Koldo impulsó su contratación, la acompañó a la entrevista en Ineco y le indicó que, si preguntaban por sus tareas, dijera que trabajaba para Joseba. El encargo incluía cómo aparentar una actividad que no existía.
Los responsables de las empresas pidieron aclaraciones sobre el trabajo de Jésica.
Ábalos recurrió a la presidenta de Adif para que no la molestaran. Cuando terminó el contrato de Ineco, le buscaron el siguiente en Tragsatec. Entre ambas cobró 43.950,54 euros netos sin prestar servicios, según la sentencia, páginas 36–41. Ábalos y Koldo deben reintegrarlos solidariamente. Koldo había ayudado a conseguir los contratos y a sortear las preguntas que podían ponerles fin.
Claudia Montes encontró empleo en Logirail tras la petición de Ábalos a Koldo.
Cuando sus superiores intentaron expedientarla por absentismo, ambos intervinieron y el expediente quedó paralizado. Terminó ascendiendo a supervisora. No se declara que estuviera sin trabajar durante todo el contrato. Lo acreditado basta: el control laboral acabó cediendo ante quienes habían promovido su contratación.
Koldo también pidió para su familia.
Ábalos admitió, página 32, que incorporó a Patricia Úriz a su secretaría después de que su asesor le pidiera facilitar la conciliación. Ese puesto no está declarado ficticio en el fallo. Joseba trabajó en Ineco y su nombre sirvió para aparentar que Jésica tenía tareas. Su propia responsabilidad se investiga en otro procedimiento.
El cese ministerial no acabó con las peticiones.
En febrero de 2022, Koldo acudió a Cerdán para buscar empleo a Nicole Neacsu: «No se lo he pedido a José». El informe UCO, páginas 365–367, recoge la conversación y comunicaciones posteriores sobre su contratación en Emfesa. La empresa defendió la selección y las funciones realizadas. En este caso no está acreditado un sueldo sin trabajo.
En aquella conversación, Koldo también pidió que Patricia cotizara sin ir a trabajar y quiso reservarse 100.000 euros para cancelar su hipoteca del dinero que reclamaba para Ábalos. Son peticiones grabadas, no cobros demostrados. Pero el interés propio está expresado con bastante claridad. También sabía qué pedir cuando el beneficiario era él.
Las obras públicas siguen bajo investigación en otro procedimiento. La UCO sitúa a Koldo como enlace entre Cerdán, Ábalos y responsables de adjudicaciones. Examina también nóminas de 2.600 euros netos mensuales, que atribuye a LIC a través de otro empresario, bajo la sospecha de un empleo simulado. Esta rama todavía no tiene una sentencia que cierre las responsabilidades.
La condena de Koldo suma 19 años, ocho meses y un día de prisión, con un máximo de cumplimiento de quince años, por organización criminal, cohecho, tráfico de influencias y malversación, según el fallo, páginas 220–222. El Supremo rechazó su petición de nulidad en octubre.
Koldo no se limitó a llevar recados.
Pidió para su entorno, pidió para sí mismo y participó en cómo esquivar los controles. Con Jésica, el arreglo llegó hasta el final: cuando preguntaron por su trabajo, se consiguió que dejaran de molestarla. El favor era particular. La nómina la pagaban empresas públicas. Gastos aparte.
Jose Navarro ✶









