Juan Carlos Martínez Jiménez: Sin perdón: Jhon Galliano
“Sin perdón” es el título de un famoso y mítico western del oeste, protagonizado por Clint Eastwood, que en este caso, sirve como metáfora para desarrollar una situación muy peculiar, donde se conjugan elementos entre el salseo del mundo de la moda, el poder y la condición humana.
Partiendo de la premisa, que todos cometemos errores, este casi culebrón, del famoso diseñador Jhon Galliano, está llenando las páginas de los medios de moda, alcanzando gran resonancia social por las circunstancias tan especiales del caso .
Todo comienza cuando el Metropolitan Museum of Art, conocido como The Met, anuncia que la gran exposición de moda de 2027, estará dedicada a Jhon Galliano.
Esto cae como una bomba, además que raramente The Met, dedica exposiciones individuales a diseñadores vivos.
Aquí entra el primer factor, el poder, ¿quien mueve los hilos para conseguir esta exposición?, nada más y nada menos, que Anne Wintour, la directora global de Vogue hasta 2.025, pero que mantiene una influencia todopoderosa en el mundo de la moda, y sigue vinculada a Vogue aunque exista otra nueva directora, y por supuesto en The Met , donde es consejera del patronato.
¿Por qué se ha montado tal revuelo?, situemos el contexto, Jhon Galliano, en una noche de copas en un bar de París en el año 2.011, parece ser influenciado por el alcohol, Valium, y somníferos, tiene un altercado con varias personas, agravando el asunto, al proferir insultos antisemitas y racistas, con referencia a personas que deberían haber sido gaseadas, con la consecuente trascendencia social.
Conclusión: despido inmediato de la firma Cristhian Dior tras el escándalo, donde llevaba 15 años de trabajo, y cayendo desde la cima, a un gran pozo oscuro dentro del mundo de la moda.
Añadiendo consecuencias legales, y declarado culpable de insultos públicos, de origen religioso, raza o etnia. Pero dentro de este turbio acontecimiento, hubo una persona que no le abandonó, Anna Wintour, no dejándolo caer, e intercediendo con Oscar de la Renta para intentar su rehabilitación, pasando luego a Maison Margiela, labor que ha durado años, pero que habla del talento del diseñador, que no ocupaba su puesto en Dior por casualidad, tras una dilatada y exitosa trayectoria.
El conflicto de la exposición surge porque no todo el mundo olvida, y el incidente fue muy grave en su momento, sin olvidar la influencia de los mentores, que son los grandes donantes económicos en estas instituciones norteamericanas, que se plantaron, y no han estado dispuestos a perdonar, dejando a la Sra. Wintour en una posición bastante compleja. Quizá en su mente le pareció un gran impulso para su rehabilitación social y profesional, pero no midió bien, con una mezcla de imprudencia y buena fe, no teniendo en cuenta, que solo se han dedicado exposiciones en The Met a dos diseñadores vivos, Yves Saint Laurent, y Rei Kawakubo, un honor y reconocimiento a nivel mundial de primer orden.
Hay que reconocer el esfuerzo de Galliano, imagino que sincero, en su proceso de rehabilitación, que aparte de pedir disculpas, lo complementó con trabajos con lideres judíos, estudios sobre antisemitismo, llegando a visitar Auschwitz.
Anna Wintour reconoció haber cometido un error al no someter esta decisión de realizar la exposición, al consejo del Met, y realizar el anuncio de forma unilateral, aunque sí tuvo la preocupación, y la inteligencia, de reunirse con grupos judíos para limar posibles asperezas antes de la exposición.
Aun así el resultado fue, que ante la enorme controversia levantada, Jhon Galliano, el 31 de agosto de este año, anunció su intención de no realizar la exposición.
Hasta la propia Sra. Wintour reforzó esta decisión, creyendo que era lo mejor en este momento, calificándola de valiente y acertada. La lucha de Galliano por corregir este error creo que es evidente, a nivel profesional sigue recuperando prestigio y está en ciernes una colaboración con Zara, basada en los archivos de los modelos de la firma con una nueva interpretación, y como un test para analizar la reacción del público ante precios de nivel más alto.
Aquí es donde entra una consideración moral, Galliano cometió un error, quizás Anna Wintour, pensando en su infinito poder en el mundo de la moda, cometió otro, no evaluar correctamente la situación y el posible desenlace, teniendo en cuenta, que no administrar bien el poder no es buena opción, si no se realiza de forma equilibrada.
La pregunta es: ¿cuál es el tiempo necesario para poder eximirse de un error ?
en este caso, mostrando claras muestras de arrepentimiento; imagino que Jhon Galliano se habrá sentido apesadumbrado en muchas ocasiones por esa noche de excesos, que no es excusa, somos dueños de nuestros actos, pero se debería tener en consideración la faceta que comentaba al inicio del artículo, la condición humana, la confianza de un arrepentimiento sincero, que permita la redención personal y la posibilidad de recuperar una brillante carrera.









