Será una guerra no “formal”, no “comunicada”, pero hay guerra: guerra híbrida. España ha sido invadida por Marruecos; sí, España, porque Ceuta es España.
España está gobernada por el enemigo, por Pedro Sánchez. Este señor, que quiere ser declarado Rey o Emperador, o quizás un “Dios”, está condenando a los ceutíes a una “falsa normalidad”, esto es, a vivir con miedo, con inseguridad, con asaltos, violaciones, reyertas, robos, lesiones, palizas, y todo tipo de violencia.
Los niños no pueden jugar en la calle, no pueden ir al colegio con seguridad, los negocios están siendo asaltados continuamente, los médicos y sanitarios están colapsados, las calles están llenas de porquería y excrementos, las piedras arrojadas por los invasores vuelan a toda hora.
Y Sánchez, el traidor, sigue hablando de “amistad con el enemigo”, y de “recuperar la normalidad”.
¿Se refiere a la normalidad de no poder salir a la calle, como le pasa a él? ¿Está hablando de no poder hablar con la gente, porque le pueden insultar, o echar barro, como en Paiporta? No creo; a la normalidad a la que se refiere el Padre de la Mentira es a la crispación llevada al extremo, de la que hablaba su “maestro” -ya superado por el discípulo-, Zapatero.
Porque cree el traidor que en la crispación, en la prensa controlada, en la manipulación, y en los actos desesperados de los ceutíes que no soportan las graves consecuencias de esta invasión, puede construir un relato y recuperar “fieles adeptos” a quienes volver a engañar. Porque Sánchez es el gran “manipulador”; una persona que con sus acciones influye de forma sutil, indirecta o engañosa para su propio beneficio.
Pero no se puede caer en la red de mentiras orquestada por el gobierno. Todos y cada uno de los españoles tenemos nuestra propia responsabilidad. Decía Sto. Tomás de Aquino que “El que no se enoja cuando hay causa justa para enojarse es inmoral, porque el enojo busca el bien de la justicia. Y si puedes vivir en medio de la injusticia sin enojo, eres inmoral además de injusto”.
Dios quiera que Sánchez sea un simple y despreciable “Godoy” y no un “estratega Napoleón”, porque de ser así, que el Señor nos pille confesados.
La situación en Ceuta, en territorio español, es más que grave; es de guerra. Nuestros compatriotas están desesperados, abandonados por el gobierno, y a merced del enemigo. Eso no es normalidad. Y hay que actuar. El ejército, la armada, la policía, la guardia civil y los servicios de inteligencia necesitan medios, muchos medios para afrontar esta invasión, y para poder recuperar nuestra soberanía, que en estos momentos está a merced de un traidor, y de un país invasor.
La Legión Española, un cuerpo militar que nos enorgullece, canta esta frase: “¡Legionarios a luchar, legionarios a morir!”.
Algún iluminado de esa izquierda vendida al enemigo a costa de la seguridad de los españoles, dirá que recordar frases como ésta es “hacer violencia”. Para nada; esto es pura dignidad, algo que ellos no conocen. Miedo me da cómo defenderán las paredes de sus casas y la seguridad de sus familias, cuando desprecian las casas de los demás, nuestras fronteras y nuestras familias. Pero si lo prefieren, citaré a Henri de la Rochejaquelein: “Si avanzo, seguidme; si retrocedo, matadme; si muero, vengadme”. No hay normalidad, hay invasión. Y España, se defiende.
Sr. Sánchez; España ha sido invadida, y sigue invadida; y usted lo consiente. Usted no merece ser Presidente de una gran nación; o más bien: España no se merece que sea usted nuestro Presidente.









