Juan Carlos Martínez Jiménez: El lujo silencioso
Se extiende esta tendencia entre los diseñadores y empresas potentes de la moda, y mucho ha tardado, se acabó exhibir los logos o etiquetas, es el lujo silencioso, o también llamado “Quiet luxury”, basando su valor en saber entender lo que vemos. Ya no interesa sobresalir de forma ostentosa, en muchos casos, una manipulación falseada que distorsiona la realidad.
Muchas personas encontraron en los logos de marca una forma rápida de generar una imagen, en muchos casos, una ilusión, que les ofrece confianza, optando por una exhibición de fuerza visual. Los logos son la herramienta que los sitúa en otra división social, esa es la creencia, el “caballito”, cuanto más grande mejor, el nombre de la marca bien explícito, en ocasiones con unos tamaños casi obscenos, y para desilusión de los portadores, esto empieza a no significar nada.
Partamos de dos premisas, una es la falsificación, y aunque no lo crean, se nota, ! vamos que si se nota ¡, en segundo lugar que esa ostentación tiene escasa elegancia.
Lo sensato es comprar la ropa que te puedes permitir, si no te fías de tu gusto, asesórate, sin intención de deslumbrar al mundo, sin necesidad de aparentar lo que no soy, creerme, es peor. Puedo mezclar prendas de calidad, con líneas más asequibles, y funciona bien, os sorprendería cuántas personas muy conocidas lo realizan para ampliar su armario, y tienen membrete de personas elegantes. Hay que tener en cuenta que hay personas que deben cambiar a menudo de ropa por su trabajo, por situaciones sociales, y no es posible gastar verdaderos dinerales, por lo tanto, es una opción muy válida.
Las prendas de calidad tienen buenos acabados, están trabajadas con excelentes materiales, tienen detalles únicos, tanto en la confección, como en los complementos, otro campo muy falsificable, pero también de los más fáciles de detectar. Los diseñadores han decidido explotar la calidad sin marcar sus prendas como reses de ganado, no les hace falta, esos acabados, la calidad, la precisión, unido a los detalles, son su carta de presentación. Los clientes de poder adquisitivo alto, están comprando esta idea, precisamente por la masificación de prendas con logos identificativos y su generalización.
En una prenda de calidad coinciden los estampados en las costuras, no es cuestión de economizar tejido, y su coincidencia será milimétrica, nada más ver las costuras, o detalles como los ojales, nos van a descubrir una exigencia de calidad; suelen dejar tejido sobrante dentro de la prenda, y no las apuran al máximo como las prendas de bajo coste, donde hay que aprovechar el tejido para abaratar el producto.
Si entramos en la calidad de los tejidos, hay mucha diversidad, pero la característica fundamental es su resultado a largo plazo, vista, textura del tejido, y que recuperan con rapidez su forma después del uso, minimizando la utilización de sintéticos, poliéster o similares.
Cualquier tipo de botonadura, hebilla, o elemento complementario son de calidad, con resultado garantizado, buenos baños en el metal, y casi siempre macizos, que evitan el tintineo de los materiales huecos, como la utilización de costuras visibles en el calzado para unir suela y zapato, evitando el pegado con adhesivos industriales.
Después de esta breve exposición entenderemos porque no hace falta un logo para garantizar una calidad extraordinaria, se distingue perfectamente el olor de un bolso de piel auténtica, sin componentes químicos o con adhesivos potentes, que en muchos casos, además llevan número de serie para su identificación.
Un inciso importante, hace poco visionaba a un influencer que hablaba sobre la forma de vestir, en su opinión, que comparto, no se viste bien, y los logos se han utilizado como bandera de elegancia, y claramente es un error, pero hay que clarificar algo: no todo el mundo necesita una imagen diaria perfecta, ni en su vida necesita estar a la última tendencia que surja, eso puede ser para casos muy particulares, o personas vinculadas a la moda, no todo el mundo vive como en “El diablo se viste de Prada”.
Hay infinidad de trabajos que necesitan ropa cómoda, otro tema es que incluso para estas ocasiones se puede cuidar el vestir, y eso ya depende de cada uno.
Si existen las ocasiones especiales, los eventos, salir a tomar una copa, trabajos de despacho, donde se pueden esmerar los estilismos, aún así, habrá personas que no les interesa, y por supuesto, el poder adquisitivo personal es el referente para la cantidad a invertir en ropa y conformar un armario.
Barajamos opciones, puedes mezclar ropa de calidad, comprar en menos cantidad, y elaborar un buen armario, es mi opción, o puedes comprar barato, que te obligará a volver a comprar en breve por la baja calidad de tejidos y acabados, e insisto, teniendo en cuenta siempre el poder adquisitivo, premisa innegable. Ejemplo práctico muy entendible: hay varios tipos de jamón, puedes comer un día jamón de bellota, o comer serrano a diario, cuestión de prioridades, y tenemos el ibérico, que se sitúa en el término medio, pero el único que tiene grasa saludable por su composición monoinsaturada, reduce el colesterol malo y eleva el bueno, es el de bellota, la realidad es tozuda, tu decides.











