Ayer fueron trending topic unas declaraciones de la líder de la oposición, Diana Morant. Estas declaraciones, por supuesto, no pasaron desapercibidas ya que entre sus clásicos eslóganes como “con nosotros la gente vive mejor”, “la gente nos necesita y no nos vamos a rendir” y algunas mentiras como acusar al PP de ser un gobierno caracterizado por los recortes, cuando el propio Zapatero (a quien no se le augura un buen futuro tras su imputación) fue el primero en recortar los sueldos de los funcionarios hasta un 5% en 2010.
Digamos que los tijeretazos están bien dependiendo de quien lleve las tijeras en ese momento
Más allá de eso, tuvo una muy desafortunada declaración sobre un problema muy serio en nuestra sociedad y que está siempre oculto. Ayer, uno de los problemas que lleva por bandera la izquierda, fue utilizado como objeto arrojadizo de la manera más banal y rastrera posible: el suicidio.
Cuando se habla del suicidio lo primero que hay que entender es la gravedad del asunto que se trata, cosa que parecía desconocer
Parecía desconocer que más de 3.950 personas pierden la vida cada año debido al suicidio. El suicidio es un problema multifactorial grave, es una pandemia mundial. Mucha gente se ve abocada a acabar con su vida y banalizar con un único motivo las causas que llevan a una persona a tomar la decisión más importante de su vida, porque después de esta ya no hay más, no se puede tomar a la ligera.
Las personas que toman esta decisión se ven abrumadas, no encuentran salida, entra en juego la salud mental, la depresión, el cansancio existencial, el sentir día tras día que estás luchando una batalla que llevas perdiendo mucho tiempo y ya no ves la salida.
Jugar con el suicidio como moneda de cambio a nivel político es sucio y malvado
Porque estamos hablando de personas, como casi todo en política, aunque para ellos solo sean votos. Estas desafortunadas declaraciones demostraron una clara falta de humanidad y de escrúpulos, convirtiendo, como siempre, los problemas sociales en un mero ataque partidista e ideológico, ignorando por completo todo el problema subyacente real, todo el contexto.
Pero, para qué profundizar pudiendo esgrimir un argumento ideológico y simplificar el problema como un “problema de la derecha”, cuando las cifras no bajan independientemente de quien gobierne. Es un problema real.
A veces pienso (o quiero pensar) que no son conscientes de lo que dicen, o que lo dicen sin reflexionar
Ayer vimos una vez más cómo la supuesta izquierda, que siempre han sido“moralmente superiores” y va dando lecciones de ésta, de cómo siempre están a favor de lo bueno y en contra de lo malo, se atragantaba con sus propias palabras e ideales. Una vez más la política actual demostró ir en contra del pensamiento de Aristóteles, quien decía que “el ser humano es un animal político por naturaleza”, para demostrar que algunos seres humanos se convierten en animales por la política.










