Ambas instituciones cuentan con un rico patrimonio cultural, obras de grandes artistas a los que becaron en sus inicios y museos con una potente programación que podría ser itinerante “en un territorio que compartimos”
Las diputaciones de Valencia y Alicante se dan la mano para tejer una alianza cultural que permita compartir el amplio patrimonio artístico de “dos instituciones hermanas”. Así lo expresaron los presidentes de ambas corporaciones, Vicent Mompó y Toni Pérez, durante la apertura en la Beneficència de la muestra ‘La mar èpica’ sobre los capitanes benidormís de la almadraba, un acto y una exposición que marcan “el punto de partida de una colaboración que debería haber sido una práctica habitual y no perderse nunca”.
La intención de los presidentes provinciales es clara: la colaboración entre ambas instituciones debe ser habitual.
Y qué mejor manera de empezar ese camino compartido que en materia cultural, donde las dos diputaciones cuentan con un rico patrimonio artístico, un amplio programa de propuestas para los municipios y una frenética actividad expositiva. En ese marco aparece la muestra sobre los marineros de Benidorm que forjaron la leyenda de la pesca del atún rojo salvaje. Un convenio entre las áreas de Cultura de las dos corporaciones ha hecho realidad el sueño del capitán Vaello de dar a conocer un oficio duro y fascinante. L’ETNO acogerá la exposición hasta septiembre, cuando abandonará Valencia con destino Benidorm y Alicante.
El presidente Mompó aprovechó el protagonismo del Mediterráneo en la muestra inaugurada el jueves en la Beneficència para reivindicar “ese mar que nos une a todas las valencianas y valencianos, a los de Castellón, Valencia y Alicante, a todas y todos los que compartimos un territorio que se entiende mirando al mar”.
En consecuencia, “esa manera de ser mediterránea que nos abre al mundo sin perder nuestras raíces no puede quedar al margen del marco institucional, donde tenemos que dar ejemplo y demostrar la necesidad de ese trabajo conjunto”, considera Mompó, quien añade que “los límites nos los marcamos nosotros mismos”.
El máximo responsable de la Diputación de Alicante comparte la visión de su homólogo.
“Tenemos mucho en común y desafortunadamente no se ha dado esa colaboración de manera continuada. La maravillosa exposición sobre los pescadores de Benidorm debe ser el primer paso para estrechar los lazos que unen a las diputaciones y al pueblo valenciano”, expuso Toni Pérez en el acto de la Beneficència junto a Vicent Mompó y los diputados de Cultura de las dos corporaciones. “Los almadravers de Benidorm eran conocidos en el sur de España, el norte de África e Italia como los valencianos, embajadores de nuestra tierra y de todo lo que representa”, sentenció el presidente alicantino.
Futuro convenio
Los diputados de Cultura de Valencia y Alicante también coinciden en “el comienzo de una bonita relación”. Paco Teruel señala que “las dos instituciones contamos con museos potentes y podemos compartir exposiciones para que nuestro territorio esté más conectado”.
En el caso de los museos valencianos, el MuVIM, L’ETNO y el Museu de Prehistòria son tres espacios de referencia, con propuestas culturales diversas. “El MuVIM es el museo de arte de la Diputación, un icono de la modernidad que estamos transformando para compartir con la ciudadanía el rico patrimonio de la institución; L’ETNO es un museo de etnología fantástico, el mejor de Europa en 2023; y el de Prehistoria cuenta con grandes colecciones y piezas de gran valor halladas en nuestros yacimientos arqueológicos, como el Guerrer de Moixent”, repasa Teruel.
Por su parte, el responsable de Cultura alicantino, Juan de Dios Navarro, ha puesto a disposición de la nueva entente provincial “un museo histórico como el MUBAG, con grandes maestros del siglo XIX y un amplio catálogo de muestras temporales y actividades educativas; el MARQ, nuestro museo arqueológico con piezas de distintas culturas y colecciones de todo el mundo; las jornadas culturales del Juan Gil-Albert; y la orquesta sinfónica del ADDA, que es el auditorio de la Diputación”. En el apartado musical, la tradición popular valenciana es Bien de Interés Cultural inmaterial y se difunde a través de las sociedades musicales de la Comunitat, punto en el que coinciden Teruel y Navarro: “la música también nos une e identifica como pueblo, y es otra de las artes en la que tenemos mucho que compartir”.
Es pronto para conocer la fórmula exacta a través de la cual se desarrollará la colaboración entre instituciones, pero todo apunta a convenios como el que sustenta la exposición ‘La mar èpica’ y su itinerancia por ambas provincias. Al respecto, los diputados consideran que “el modelo no es lo más importante, pues se puede trabajar de forma conjunta a través de convenios puntuales para las distintas acciones o con un convenio más amplio en el que pueden entrar distintas colaboraciones”. Lo importante, en opinión de los responsables de Cultura, “es la voluntad de compartir acciones culturales e ir de la mano para acercar nuestro patrimonio a toda la ciudadanía”.
Los pensionados
Las áreas de Cultura de las diputaciones de Valencia y Alicante coinciden en muchos aspectos, tanto en los recursos museísticos como en la itinerancia que forma parte del ADN de llevar la cultura a los municipios de ambas provincias. Existe una tercera coincidencia que es clave de cara a futuras colaboraciones, y es la importancia de los pensionados en el patrimonio artístico que conservan los entes provinciales.
Las dos corporaciones pusieron en marcha un gran programa de becas para impulsar el talento de jóvenes artistas de la tierra, en la segunda mitad del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX. En el caso de Valencia, la Diputación becó a artistas como Joaquín Sorolla y Mariano Benlliure en su etapa formativa en Europa, en ciudades como Roma y París. Estas pensiones contemplaban la entrega de distintos trabajos por parte de los becados, que pasaron a formar parte del rico patrimonio provincial que hoy se exhibe en la ciudad y los pueblos valencianos.
Alicante, por su parte, becó a grandes artistas a partir de 1860, desde el pintor Francisco Bushell, primer becado, hasta el compositor Ruperto Chapí, pasando por el pintor alcoyano Lorenzo Casanova, referente de la escuela alicantina, y el escultor Vicente Bañuls. En el siglo XX, la corporación dio continuidad al programa de becas adaptándose a las nuevas corrientes artísticas, abriendo puertas al talento, entre otros, de los pintores Emilio Varela, figura clave del arte alicantino, y Lorenzo Aguirre, destacado retratista.





















