Enrique Arias Vega: Zapatero, el penúltimo de la fila
En el caso de Rodríguez Zapatero, como en los precedentes, los afectados por él, es decir, los socialistas, pasan por tres etapas, la del estupor, la de la negación y la de la aceptación. No han llegado aún a esta última, como les sucedió en los casos de Santos Cerdán y José Luis Ábalos, pero todo llegará.
Además, el ex Presidente no tiene por qué ser el último de la larga lista de imputados, pues no hay corrompido sin corruptor y las decisiones que afectan a sus mordidas pasaron en bastantes casos por el Consejo de Ministros. Y empieza, pues, a hablarse de otros nombres sin que haya pasado aún del todo la estupefacción por los primeros.
No sé si tendrá razón Víctor de Aldama cuando en su testimonio sitúa al mismísimo Pedro Sánchez a la cabeza de la trama corrupta. Cabe esperar que no, pero su responsabilidad política por lo que ha sucedido queda fuera de toda duda.
Así pues, Zapatero no será el nombre definitivo que haya de pasar por los tribunales, añadiéndose a una pléyade de personajes, desde Tito Bernie y los desfalcadores de los Eres andaluces a Begoña Gómez y David Sánchez. ¿Quién vendrá después? Las quinielas están abiertas pero hay poca duda de que a alguien le cabrá ese dudoso honor.
En cualquier caso, aquí se ha puesto de manifiesto una forma de hacer política —negocios, más bien— que se opone frontalmente a cualquier forma de ética y que muestra lo peor de quienes deberían dar ejemplo a los ciudadanos.
Y en el caso de Zapatero, además, éste no tiene derecho a quejarse, pues peor sería su imputación en Estados Unidos, país que ya le está investigando.












