Un total de 2.600 alumnos han participado este año en una destacada iniciativa de aprendizaje. Los estudiantes proceden de 37 centros educativos de la ciudad de València. El grupo integró el programa institucional “Por una Ciudad en Convivencia”. Este proyecto sitúa la educación como eje central de las políticas públicas locales. De este modo, la iniciativa convierte la ciudad, la gente y el territorio en una gran aula abierta. El programa se engloba dentro de la Red Internacional de Ciudades Educadoras. València forma parte activa de esta organización desde hace treinta años.
La alcaldesa de València, María José Catalá, presidió el acto de clausura oficial. La primera edil acudió acompañada por la concejala de Educación, Rocío Gil. Ambas representantes entregaron esta mañana los diplomas acreditativos al alumnado y a los centros participantes. La ceremonia institucional se desarrolló en el Conservatorio José Iturbi.
Trece décadas de escucha activa a la infancia
Catalá destacó la consolidación del programa a lo largo del tiempo. Subrayó que la iniciativa acumula treinta años de creatividad renovada, de ideas nuevas y de ilusión compartida. Para la alcaldesa, la actividad define a una ciudad que escucha con atención a la infancia, a la juventud y a los vecinos. Los estudiantes reflexionan mediante sus trabajos creativos sobre el modelo de ciudad que la comunidad desea construir.
Catalá calificó esta convocatoria como una edición muy especial para la comunidad. El alumnado trabajó este año bajo el lema conceptual “València Music City”. La alcaldesa definió el entorno como una ciudad que suena, que vibra y que canta. En este espacio, la música funciona como un símbolo de identidad, tradición y talento natural. Aseguró con rotundidad que València no puede entenderse sin la influencia de la música.
Compromiso firme con el tejido escolar
La alcaldesa ratificó el papel internacional de la ciudad en materia educativa. Aseguró que la pertenencia a la Red de Ciudades Educadoras representa un compromiso firme del Ayuntamiento con la infancia. El programa sella una alianza con el tejido escolar para incluir la mirada de los niños, de los jóvenes y de los mayores. Catalá garantizó que la administración continuará trabajando durante muchos años más al lado de los centros educativos.
María José Catalá realizó además una valoración social sobre la disciplina artística. Explicó que la música enseña los valores necesarios para la convivencia diaria. La materia exige escuchar al compañero, afinar el tono y aceptar que el resultado colectivo supera siempre al individual. Concluyó afirmando que el esfuerzo de los participantes permite que València suene hoy un poco mejor.
Carteles en el mobiliario urbano bajo la marca Music City
El programa de este año se dedicó por completo al lema “València, Music City”. Esta marca municipal engloba todas las actividades musicales organizadas en la ciudad. El alumnado participante elaboró un total de 80 carteles artísticos dentro de este marco conceptual.
El Ayuntamiento expondrá estas obras en el mobiliario urbano de València. Las calles de la capital se transforman así en el altavoz de la comunidad escolar. Los estudiantes abordaron temas variados en sus composiciones visuales. Las propuestas plasmaron el tabal y la dolçaina, el ritmo, la armonía, las bandas de música y la cultura musical local.
La lista de participantes reúne a una representación variada del ecosistema escolar. El grupo de 37 entidades incluye escoletes, centros de educación infantil y primaria, escuelas municipales, colegios concertados y aulas de la Universitat Popular.
La organización confirmó la asistencia de las escoletes municipales Algirós, Diputada Campoamor, Gent Menuda, Quatre Carreres y Solc. Asimismo, participaron las escuelas municipales Fernando de los Ríos y Benimaclet. Finalmente, se sumaron los centros de la Universitat Popular de Nou Moles, Na Rovella, Russafa, Abastos y Camins al Grau.









