La Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación ha iniciado una nueva fase de actuación en el entorno de la CV-33 en Torrent afectado por la dana de octubre de 2024, después de que el pasado verano finalizara la reconstrucción del puente sobre el barranco del Poyo que colapsó durante la riada.
Aquella actuación de emergencia, que permitió restablecer la circulación en una vía utilizada diariamente por unos 48.000 vehículos, supuso una inversión de 12,5 millones de euros y tuvo como prioridad recuperar la conectividad y la seguridad vial en el menor tiempo posible.
Superada esa primera fase, los nuevos trabajos se centran en la restauración y estabilización de los taludes dañados en ambas márgenes de la carretera, una intervención que cuenta con un presupuesto de 335.494 euros.
Reparación de taludes y mejora de la seguridad
La Generalitat ha explicado que los taludes afectados no representaban un riesgo inmediato para la circulación, por lo que quedaron fuera de las obras de emergencia ejecutadas tras la dana. Sin embargo, las afecciones detectadas sí requerían una actuación específica de reparación y estabilización que ahora se desarrollará dentro del contrato de conservación de la zona centro de Valencia.
Las obras se llevarán a cabo entre los puntos kilométricos 7+500 y 8+000 de la CV-33, así como en los enlaces de la margen derecha que conectan esta carretera, en sentido València, con los municipios de Picanya y Torrent.
Entre las actuaciones previstas por la Dirección General de Infraestructuras Terrestres se encuentra la reconstrucción de los perfiles de los taludes para reforzar su estabilidad frente a futuros episodios de lluvia, además de la reposición del vallado dañado por la riada.
En las zonas más afectadas se ejecutarán trabajos con escollera, mientras que en otros tramos se realizarán labores de estabilización del terreno.
Cortes puntuales de tráfico durante cinco meses
La actuación incluirá también la retirada y sustitución de un tramo de bionda con importantes desperfectos, así como el hormigonado de cunetas y bermas para reforzar la protección del tramo viario.
Las obras tendrán una duración aproximada de cinco meses y comportarán afecciones puntuales al tráfico, habituales en este tipo de intervenciones de conservación.
Durante algunas fases será necesario cortar temporalmente determinados ramales de conexión entre la CV-33 y los accesos a Torrent y Picanya, una circunstancia que se comunicará previamente a los usuarios de la vía.










