¿Hay un crucero con un virus contagioso? Nada, lo mandamos a España. Total, allí los gastos médicos los pagan los contribuyentes.
La OMS, esa organización que debería cambiar sus siglas por O, de organización, M de mundial y E, de enfermedad, la OME, nos quería mandar un virus a unas islas visitadas por millones de turistas.
No lo mandaban a un islote con seis habitantes y dos cabras. Y lo que es peor, ¿quién es la OMS para mandarnos nada?
No es nada raro ni sorprendente. La regularización que ha tenido un efecto llamada sin precedentes, puede incluir un crucero repleto de guiris enfermos ¿por qué no? Aquí se va a regularizar a cualquiera, de cualquier forma y sin saber nada de esa persona. Quizá estamos importando ébola, viruela (del mono o de la mona) tuberculosis y doscientos tipos de sarnas distintas. No pasa nada, aquí nos cabe todo. Y en nuestros hospitales también.
¿Cómo no van a estar de huelga los médicos? Ser sanitario en España es profesión de riesgo.
Para rematar, solo nos hubiera faltado Fernando Simón, alias “el almendra”, asegurándonos que no habría más que un contagio o dos… Y lo hizo
Recordemos que una enfermera se contagió de ébola hace años. Se sacrificó a su perro y la “progrez” se echó a la calle para protestar, porque la muerte de un perro era mucho más indignante que la de treinta mil ancianos en residencias, más de doscientas personas tras una riada o cuarenta y seis, por tener las infraestructuras ferroviarias hechas un asco. Pero a esta gente se la trae al pairo que nos hayan intentado encalomar un crucero con un virus. Un virus que, si te ataca a los pulmones, necesitas un respirador y encomendarte a San Judas Tadeo, abogado de los imposibles.
En Cabo Verde ya denegaron el desembarco. Los de Cabo Verde intentaron colarnos el marrón.
Imaginemos un escenario que no resulta tan imposible. “Por humanidad” dejan que los guiris desembarquen en las islas. Los meten en los hospitales abarrotados y, de cualquier forma, porque no creo que haya personal suficiente como para mantener el aislamiento de toda esa gente. Ya tenemos servida la tragedia. Imaginemos que se extiende por las islas, los aeropuertos, de ahí a la península y de ahí al resto de Europa. Si lo que pretendía la UE, era escaquearse de la enfermedad, se ha equivocado de vertedero. Si lo que quería la “OME” era una nueva pandemia con la que mangonear, no podía haber escogido un sitio mejor.
Con el gobierno que tenemos, de producirse una invasión extraterrestre no dudarían en desahuciarnos para acoger a los alienígenas y darles a nuestros hijos como aperitivo.
Por lo que se sabe, dentro de ese crucero hay varios enfermos con Hantavirus, un virus que suele estar en las heces de las ratas y que se contagia normalmente, cuando se inhala el polvo contaminado con las heces. Por ejemplo, barriendo. Y sabiendo esto, querían meternos el barco, que es donde muy posiblemente está el foco de la enfermedad. Pero es que, aunque no fuera así, ese virus, puede, en algunos casos, -por cercanía casi siempre- pasar de persona a persona.
Lo lógico habría sido poner el barco en cuarentena, alejado de cualquier lugar poblado y que se hubiera enviado la ayuda médica necesaria. Hacer una criba de pasajeros e ir trasladando a los sanos a sus paises de origen.
¿El problema? Que eso, seguramente cuesta un dineral y seguramente, nadie quiere aflojar la mosca. ¿Solución? Apelamos a la OMS (que está canina tras la salida de EEUU) y, por mucho menos dinero ya nos resolverán la papeleta. ¿Se imaginan la pasta que tendría que soltar la aseguradora del barco? No me extrañaría que lo hayan intentado. Visto lo visto y sabiendo cómo funciona este país, gobernado por cacos, me estoy imaginando a esa naviera, a la aseguradora y a la OMS “whatsAppeando” con el “ministre” de turno a ver si llegaban a un acuerdo por una módica comisión. Podría haber ocurrido.
No me negarán, que es como para pensarlo.











