La familia no se elige, se demuestra estando ahí, día tras día. Uno no puede elegir dónde nace o con quiénes; quien te toca, te tocó y punto. Por eso, en días como hoy, se valora el sacrificio de aquellos que eligieron dejarlo todo para continuar el proyecto más importante de una vida: criar otra.
Un padre es un padre cuando está, cuando tienes miedo y recurres a él, cuando tienes que tomar una decisión y necesitas consejo
Un padre no está hecho para adoctrinar, sino para acompañarte en el camino y guiarte cuando te haga falta. Nunca estuve muy de acuerdo con la filosofía de un padre tiene que ser como un mejor amigo, no; un padre debe de ser un padre.
Ser padre es un trabajo de 24 horas al día, sin vacaciones y siempre de guardia
Ser padre implica horas de sueños perdidas, enfados a veces, broncas e incluso a veces pude llegar a implicar arrepentimiento. Pero la recompensa de una persona formada, con valores y respetuosa es el mayor reconocimiento que puede obtener un padre. No hay nada como tener un hijo del que estar orgulloso.
Ese es el verdadero premio, la verdadera herencia de los hombres: su descendencia
Es aquello que seguirá cuando no estemos y mantendrá vivo nuestro recuerdo. Por eso es tan importante un buen padre, porque son ellos los que cuidan del futuro. Yo tuve la suerte de tener un gran padre, que jugaba conmigo, que a veces forzaba la sonrisa para hacerme feliz y que siempre sacaba fuerzas de flaqueza para y tiempo de donde no lo había para estar conmigo.
Se lo debo todo, porque con sus cartas me supo reconducir cuando perdía el camino, cuando comenzaba a perder el control y a perderme; siempre estuvo, buscando la salida, a mi lado, acompañando mis pasos, pero sin caminar por mí. Aún no sé si su sacrificio ha valido la pena; espero que sí y me mire con orgullo. Seguramente estará leyendo esto y quería decirle gracias, gracias por todo lo que has hecho.










