El 8 de marzo es un día para recordar que aún queda mucho por hacer por la igualdad de género en muchos ámbitos. Uno de ellos es la tecnología, donde las mujeres seguimos siendo una minoría. Según datos recientes, solo el 30% de los estudiantes en carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son mujeres, y en áreas como la ingeniería informática este porcentaje es aún menor. Esa brecha no empieza en la universidad, empieza mucho antes, cuando muchas niñas dejan de verse capaces de formar parte de ese mundo.
En 2022 conocí Technovation Girls Comunitat Valenciana, un programa internacional y gratuito presente en más de 100 países que impulsa a niñas y jóvenes de entre 8 y 18 años a desarrollar aplicaciones móviles para resolver problemas reales de su entorno. En la Comunitat Valenciana está coordinado por Talent Growth Management & People, bajo la dirección de su embajadora regional, María José Valero Sancho, y ya han participado más de 3.000 niñas desde su llegada.
Al principio pensé que sería “solo un concurso”. Entré sin muchas expectativas, impulsada por mi madre y movida por la curiosidad. Creía que la tecnología no era lo mío. Pero desde la primera sesión en la Universitat Politècnica de València algo cambió.
Durante mi paso por el programa participé en el desarrollo de siete aplicaciones móviles. Diseñé interfaces, trabajé en planes de negocio, aprendí a validar ideas, a hablar en público y a defender proyectos ante jurados. Sin darme cuenta, estaba viviendo algo muy parecido a crear una pequeña startup.
Lo más importante, además de aprender a programar, fue entender que crear tecnología no es algo lejano ni reservado a unos pocos. Es un proceso que combina creatividad, trabajo en equipo, empatía y capacidad para resolver problemas reales. Cada año veíamos cómo nuestras ideas pasaban de ser una conversación en una mesa a convertirse en aplicaciones reales. Eso cambió mi manera de verme a mí misma.
Technovation supuso un antes y un después en mi vida. Me ayudó a imaginar un futuro diferente y a darle forma a mi presente. Gracias a esa experiencia decidí continuar mi formación en la Universitat Politècnica de València, cursando una carrera enfocada en el ámbito tecnológico.
Hoy, ya mayor de edad, observo el programa desde otro lugar. Ya no participo como concursante, pero sigo formando parte de esta comunidad que se ha convertido en una familia. Ahora soy mentora.
Acompaño a otras niñas que quizá, como yo hace unos años, dudan de si este mundo es para ellas. Intento transmitirles lo que aprendí: que no necesitan saberlo todo para empezar, que la confianza se construye trabajando, que su voz importa y que sus ideas pueden convertirse en soluciones reales.
Programas como Technovation son importantes porque actúan justo en el momento en que muchas niñas empiezan a descartar la tecnología como opción. No solo enseñan código; enseñan liderazgo, pensamiento crítico y seguridad.
Si hoy estudio una carrera tecnológica es, en gran parte, porque alguien creó un espacio donde pude probar, equivocarme, aprender y crecer.
A veces pensamos que estas iniciativas son solo competiciones. Para mí, fue el lugar donde descubrí que la tecnología también podía ser mi camino. Y no soy la única. Technovation Girls CV está ayudando a muchas más niñas de la Comunitat Valenciana a imaginarse en este futuro tecnológico. La próxima generación de científicas, ingenieras y líderes del futuro ya está aquí. Y, con programas como este, están construyendo el futuro que quieren ver.
- Por María Izquierdo. Estudiante de primer curso Grado en Diseño y Tecnologías Creativas en la Universitat Politècnica de Valencia.











