El PP valenciano denuncia “doble moral” del Gobierno con la energía nuclear e insta al Gobierno a recibir el mismo trato que Cataluña
Salvador Aguilella calificó la negativa del Gobierno a prorrogar Cofrentes como “una auténtica traición a todos los valencianos”, tras votar en contra de las iniciativas presentadas en Les Corts y el Congreso. “Cerrar Cofrentes por pura ideología, sin motivos técnicos ni de seguridad, es el mayor triunfo de la estupidez política”, aseguró Aguilella, denunciando la falta de coherencia del PSOE.
Impacto en empleo y competitividad valenciana
El portavoz popular advirtió que el cierre de la central nuclear supondría un golpe brutal a la industria valenciana, afectando a miles de empleos directos e indirectos, más de 12.000 empresas y alrededor de 180.000 trabajadores vinculados a sectores electrointensivos.
“Si finalmente se cierra Cofrentes, lo pagaremos todos con más paro, más pobreza y una factura eléctrica mucho más cara”, recalcó.
Aumento de costes energéticos para familias y empresas
Según Aguilella, la energía nuclear garantiza un suministro estable y libre de emisiones. Su eliminación podría traducirse en incrementos de hasta un 23% en la factura de los hogares y un 35% para las empresas.
“Cerrar Cofrentes mientras se alargan nucleares en Cataluña es un privilegio para unos y un castigo para la Comunitat Valenciana”, señaló.
Doble moral del PSOE en Europa y España
El diputado del GPP subrayó la incoherencia del PSOE, que mantiene el calendario de cierre en Valencia mientras la Comisión Europea impulsa inversiones para extender la vida útil y construir nuevas centrales nucleares.
“Exigimos el mismo trato para la Comunitat Valenciana que el Gobierno socialista negocia en Cataluña y defiende en la Unión Europea”, insistió Aguilella, alertando sobre la pérdida de empleo e inversiones.
La propuesta del PPCV: transición energética equilibrada
Aguilella defendió una transición energética realista y equilibrada, combinando energías renovables con energía nuclear para garantizar precios competitivos y seguridad de suministro.
“No se puede cerrar Cofrentes por ideología mientras Europa refuerza sus nucleares. Lo que está en juego no es una central, es el futuro económico y energético de la Comunitat Valenciana”, concluyó.









