El sábado 17 de enero se vivió una tarde de notable altura artística gracias a la actuación de la Colla de dolçaines i percussió del CAMM, que ofreció un concierto de gran calidad musical. La cita se enmarcó dentro de la agenda cultural de la Diputación de València, formando parte del ciclo de conciertos “Llavors de la Terra”, una iniciativa organizada por la Federación de Folklore de la Comunidad Valenciana con el patrocinio de la propia Diputación, destinada a poner en valor la música tradicional y sus intérpretes.
La Sala Alfons el Magnànim pudo acoger un recorrido músico-temporal de cómo ha evolucionado la música para dolçaina, su entorno y el propio instrumento. Las obras de Joan Alamà, José Rafael Pascual-Vilaplana, Enric Montsant o Quique Ortín dieron el pie al viaje de las sonoridades que forman parte de la música tradicional.
Con el propósito de mostrar cómo las raíces musicales continúan vivas, creciendo, transformándose y dando lugar a nuevos brotes sonoros —adaptados a formaciones y ritmos inesperados—, las obras de Rafael Doménech y Àlex Velázquez fueron interpretadas con un exquisito cuidado y una notable calidad artística, despertando un entusiasmo palpable entre el público.
Para finalizar, sonaron las composiciones de Fco. Valor, Antonio de la Asunción y Xavier Richart, donde los instrumentos de viento metal aportaron una contundencia admirable, se alzaron con un sonido pleno, brillante y bien proyectado, dotando a las obras de un carácter heroico y ceremonial sin caer en la estridencia. La percusión, por su parte, jugó un papel fundamental en la construcción de una dinámica cuidadosamente elaborada.
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Lejos de limitarse a un acompañamiento rítmico, los percusionistas modelaron el pulso de las obras con sensibilidad y precisión, creando contrastes que enriquecieron la narrativa musical.
En conjunto, el concierto dejó una impresión de solidez artística y compromiso interpretativo. A todo ello se sumó la destacada calidad sonora de las dolçainas, cuyo timbre penetrante y expresivo aportó un color inconfundible al conjunto, evocando con autenticidad la esencia de la música tradicional. La exaltación de las obras musicales, la contundencia de los vientos metal, la refinada dinámica de la percusión y el protagonismo bien integrado de las dolçainas confluyeron en una experiencia sonora intensa y auténtica, que no solo honró la tradición, sino que la presentó con una vitalidad capaz de conmover y entusiasmar al público.
Como conclusión, el concierto evidenció también el notable crecimiento de la Colla, tanto en madurez musical como en proyección artística. Se trata, además, de la primera agrupación de estas características del municipio de Moncada, un hecho que subraya su valor cultural y simbólico dentro de la vida musical local. Con este impulso, la Colla continuará trabajando con dedicación y compromiso para consolidar su identidad, poner en valor su labor y seguir contribuyendo al desarrollo y la difusión de la música tradicional.









