La turra de estas navidades es el famoso desalojo de cuatrocientos okupas en Badalona. Okupas que generaban todo tipo de problemas, desde robos a insalubridad y enfermedades.
¿Por qué un vecino de Badalona que paga impuestos tiene que soportar eso? Ya puestos, ¿Por qué un español tiene que soportar esa situación?
¿Alguien nos ha dado a elegir? No, claro que no. Nos lo han impuesto. A los que se les llena la boca con la palabra solidaridad yo les llenaría su casa con okupas. Si una persona no puede mantenerse no debería entrar en España.
Las leyes anti desahucio hacen del robo de inmuebles algo legal.
Pero nadie quiere solucionar el problema con la vivienda desde hace ya más de veinte años. A ningún gobierno le ha interesado tomar cartas en el asunto y uno tras otro, han dejado crecer la bola de nieve hasta su actual tamaño planetario.
¿Cómo capear el temporal? Pues que paguen los de siempre.
Se aprueban leyes legalizando el robo de propiedades y así ya tiene dónde meterse la gente, además de debajo de un puente. Con la excusa (siempre la misma) de la puñetera “vulnerabilidad” se cometen todo tipo de injusticias. La cuestión no es “ser” vulnerable, la cuestión es poder ser considerado como tal. Vulnerable (ahora) es alguien, por ejemplo, sin un euro en una cuenta bancaria, sin una sola propiedad a su nombre y sin trabajo. Lo que podría ser perfectamente la situación de un delincuente. Podría ser un narcotraficante, un atracador o un sicario.
Si buscamos en internet nos dirán esto: “Las personas vulnerables son individuos o grupos que, por sus condiciones sociales, económicas, de salud, edad, género, discapacidad o etnia, enfrentan mayores obstáculos para acceder a derechos y oportunidades, poniendo en riesgo su bienestar y sustento; incluyen niños, ancianos, personas con discapacidad, migrantes (inmigrantes, en español de España. Aclaración mía), refugiados, minorías, mujeres, y aquellos con bajos ingresos o en situación de calle, entre otros”.
Vamos a aclarar algunas cosas. Tras esa ambigua parrafada sobre condiciones sociales, etnia y bla, bla, bla, se puntualiza. Vayamos por partes y veamos a quién se considera una persona que sí o sí, necesita ayuda.
Niños. Los niños no crecen en los árboles, los niños tienen padres que son los primeros responsables de su bienestar. De no cumplir con este deber, sería el Estado quien debería hacerse cargo. Algo que no podemos obviar, es que si la vida de los padres mejora, la mayoría de las veces, la de sus hijos también.
Ancianos. Como cualquier persona esto va a depender de su situación económica, de su salud y su entorno familiar. No por ser anciano se es vulnerable, pero como no se aclara mucho más, cualquiera puede entrar en la categoría.
Discapacitados. Afortunadamente nunca en la historia una persona con discapacidad tuvo tantos derechos y ayuda como ahora. Esto es un hecho.
Y los inmigrantes. ¿Por qué? ¿Son acaso personas minusválidas por el hecho de ser inmigrantes? Es responsabilidad de cada uno buscarse la vida. Dejar la puerta abierta con estos mimbres, es pedir a gritos lo que tenemos. Un problema de órdago.
Refugiados. Dadas las circunstancias, el problema es que se considera “refugiado” a cualquiera.
Minorías. Esto es tan absurdo que es hasta difícil de explicar. El hecho de pertenecer a una minoría no te convierte en vulnerable. La minoría de multimillonarios de España lo podría confirmar.
Mujeres. Las mujeres jamás hemos sido tan infravaloradas. Una mujer es perfectamente capaz de ganarse la vida y en muchas ocasiones mantener ella sola a sus hijos.
Los de “los bajos ingresos” pueden ser la mayoría de los españoles.
“En situación de calle, entre otros”. Aquí en eso de “situación de calle” tenemos a los que entran a España con una mano delante y otra detrás. También a divorciados sin casa y que, con el sueldo que les queda no pueden alquilar. Aquellos a los que les han entrado en su casa y no pueden echar a los okupas… A los que no pueden pagar la hipoteca, a los que podrían heredar una propiedad, pero no pueden pagar los impuestos. En definitiva, “en situación de calle” está medio país. Gracias al propio Estado y la legislación actual.
El problema está generado y la solución no está ni se la espera. La solución de los últimos gobiernos es disfrazar de derecho la injusticia.
¿La solución no pasa por la construcción de viviendas asequibles? No pasa porque se gana mucho dinero. Habría que preguntarse porqué lo que costaba cinco millones de pesetas a finales de los noventa, subió, sin ninguna razón a quince millones entrando el siglo XXI. Esa y no otra es la razón de que comprar una vivienda sea imposible para muchos. No se puede acceder a una vivienda en España si no se tienen unos ingresos muy superiores a la media, esa es la realidad. Y la okupación y las leyes que la protegen hacen que los propietarios no se atrevan a alquilar. El resultado es una situación insostenible que pronto se desbordará.










