El DH Oro del Grupo USA Handbol Mislata se dejó el alma en La Canaleta, pero no logró derribar a un Anaitasuna que supo golpear en los momentos clave
Fue una derrota que dolió en el marcador, aunque el carácter del equipo firmó un partido de orgullo, resistencia y búsqueda constante de una reacción que no llegó a cuajar dejando el marcador final en un 25-29
El arranque dio motivos para creer. Las valencianas empezaron firmes, dominando el primer parcial y mostrando una claridad ofensiva que hacía presagiar una tarde feliz. Pero Anaitasuna, experta en sobrevivir a los arreones iniciales, fue acelerando su ritmo hasta quebrar a una defensa mislatera que sufrió más de lo esperado.
El ataque local funcionaba, pero cada gol valenciano tenía respuesta inmediata: las navarras encontraron pasillos, velocidad y precisión que les permitieron remontar, abrir brecha y llegar al descanso con una ventaja significativa (12-16).
Para Mislata era una losa demasiado pesada ya que esa diferencia en la media parte compromete cualquier plan de victoria
En la segunda mitad llegó la versión más tenaz del equipo local. Ajustaron líneas, defendieron con mayor rigor y en varios momentos dejaron entrever una posible remontada cuando recortaron la distancia a dos tantos. La grada apretó, el equipo creyó… pero no bastó. Anaitasuna mantuvo el pulso con serenidad, frenó cada intento de rebelión y jugó con inteligencia en los minutos calientes. El tramo final fue puro coraje por parte del conjunto de Mislata, un último asalto en busca del milagro que no terminó cuajar.
El 25-29 deja un sabor amargo, pero también una certeza: el Grupo USA Handbol Mislata tiene alma, tiene juego y, cuando logre afinar su defensa, volverá a pelear por lo que merece.











