Enrique Arias Vega: El cole de Pablo Iglesias
Pablo Iglesias e Irene Montero han sacado a sus tres hijos del colegio público de Galapagar, donde iban, para inscribirlos en un centro privado. Nada que objetar que unos padres, si pueden, busquen la que creen que es la mejor escuela para sus vástagos, Pero en el caso citado sí hay una objeción fundamental: que la pareja en cuestión siempre ha sido una defensora de la enseñanza pública y enemiga furibunda de la privada.
No en una, sino en muchas ocasiones, ambos políticos —aunque ahora Pablo Iglesias se dedique a otras cosas— han abogado por una educación pública, gratuita y de calidad, frente al presunto elitismo de la enseñanza privada, donde, según ellos, se propicia la segregación social, impidiendo a los hijos de los más pudientes convivir con los inmigrantes y la clase trabajadora.
Ésta no es la primera ni la única contradicción de la pareja, que siempre había presumido de vivir con su gente, en un piso del barrio de Vallecas, y acabó trasladándose a una mansión en Galapagar. Por razones de seguridad, dijeron.
Con acciones como ésta no es de extrañar que la enseñanza pública no mejore tanto como debiera, si sus principales defensores le dan la espalda a la primera de cambio. Igual sucede con la sanidad, a la que se piden los mismos parámetros que la educación, pero que muchos personajes públicos la desdeñan en cuando pueden. Recordemos, si no, el ingreso de la ex vicepresidenta Carmen Calvo en la Clínica Ruber en lugar de un hospital de la red de asistencia privada. O sea, que no hay que hacer los políticos de izquierdas digan, sino lo que hacen, que así les va a ellos.












