Preguntando por internet encontramos esto: El concepto «otros servicios medioambientales» en una factura de Aguas de Valencia puede referirse al Canon de Saneamiento, una tasa que financia la construcción y mantenimiento de las infraestructuras de saneamiento y depuración de aguas residuales. Este canon, gestionado por la Generalitat Valenciana, se incluye en la factura para cubrir los costes de estos servicios medioambientales relacionados con el agua.
Yo no sé a usted que le parecerá, pero a mí, que de repente me metan esto en la factura del agua, me suena a que el desaguisado de la riada en las alcantarillas, alguien tiene que pagarlo, y no va a ser el Estado.
De lo solicitado al gobierno de España, no se ha pagado apenas nada.
Ni para obras públicas, ni para reconstrucción, ni mucho menos para los damnificados que perdieron casa y enseres. Ni que decir tiene, que las empresas no han visto ni un céntimo que no fueran donaciones privadas (como las de Juan Roig). Lo que ha pagado el consorcio, no da ni para una cafetera de capsulas nueva.
Y ¡ojo con esto! Porque lo que te dan, por un lado, te lo quitan por otro. Acuérdense de las “ayudas” durante la pandemia. Muchos han tenido que devolver gran parte, cuatro años después.
Lo que si pagó el consorcio de seguros con relativa rapidez fueron las indemnizaciones por los vehículos. ¡Claro! Eso era urgente reponerlo, el coche es el “cerdo” del Estado. Se aprovecha todo, y en esto gobierno central y autonómico estaban de acuerdo.
Los que perdieron su trabajo porque su empresa tuvo que cerrar tras la riada, tampoco saben muy bien qué será de ellos cuando se les acabe el paro.
Sobre el dinero que donó la Fundación Amancio Ortega, y que deben gestionar los ayuntamientos, todo es opacidad. En el ayuntamiento de Benetússer parece ser que han tenido a bien, repartirlo en el mes de agosto. No me puedo imaginar quienes habrán sido los beneficiados. (ironía on)
Y ya puestos y hablando de opacidad, no vaya usted a buscar, por ejemplo, los curriculum de algunos concejales de Paiporta: protección civil (a saber, dónde estudió este “ingeniero”). La de igualdad, (si, el chiste es fácil, “Igual-da”). Cultura y fiestas (Imprescindible tras una catástrofe y con el pueblo hecho un desastre). Comercio (o lo que quede de él). Administración (a saber, si es al menos administrativo). Y, para terminar, algo tan imprescindible como una concejala de deportes. Su C.V. no aparece, pero la mitad de ellos, se van a embolsar cuarenta mil lereles por barba. Eso es emplear bien los recursos, ¡sí señor!
¿Quién paga al final la fiesta?. Usted y yo. ¿Quién pagó el Plan Sur? Los valencianos, durante décadas. Aquí el gobierno central solo quiere “meterle mano” al puerto de Valencia, lo demás no les interesa.
Bueno, lo que sí les ha interesado, es quedarse con parcelas privadas arrasadas por la riada, sin pagar ni un euro a los propietarios. Han dado largas y no hay nada claro, ni del “cuanto” ni del “cuando”. Veremos cuanto tiempo pasa antes de que esos terrenos sean “recalificados” y quién se beneficia de ello. No habrá muchas sorpresas.
Se han repuesto antes, los miles de contenedores de basura con tapas de colorines, que las tapas de las alcantarillas (bueno, en Paiporta las han puesto de plástico). Ellos van, por “su” lado. La gente, va por otro. Pero la gente lo paga todo.
Pagamos sueldos a gente que no sirve para nada, empezando por los ayuntamientos. Pagamos impuestos hasta por respirar, pero no vemos retorno, ni siquiera cuando hay una catástrofe. No se trata de manifestarse en Madrid. Hay que empezar por los ayuntamientos y hacer auditorias.
Tras todos estos desastres, la riada y ahora los incendios, más allá de pasarse la patata caliente, y esgrimir ese pobre argumento del “y tú más”, lo único que se le ha ocurrido a Pedro, es montarnos otro chiringuito.
“La creación de una Agencia Estatal de Protección Civil y Emergencias, que garantice el buen funcionamiento del sistema”. O lo que es lo mismo, otro nido de parásitos que mantener. Y que cuando ocurra otra desgracia, se hará responsable de nada. Y usted, sufrido contribuyente, tendrá que pagar el sueldo del director, el subdirector, el secretario, el subsecretario, los administradores, el presidente y algún ingeniero que, de lustre con un título, y que jamás ha trabajado.
Y lo pagaremos religiosamente, porque si nos retrasamos, por ejemplo, en el pago del IBI o simplemente no podemos pagarlo, nuestra propiedad saldrá a subasta. Y para eso, la eficacia es ejemplar.












