Enrique Arias Vega: La Diada y el Congreso
Ya lo ha dicho Patxi López: el PSOE pedirá que el 11 de septiembre, “Diada Nacional de Cataluña”, sea feriado en el Congreso de los Diputados y no se celebre sesión “porque hay un número muy elevado de diputados catalanes —ha añadido el ministro Félix Bolaños— y así pueden ir a su tierra”.
Ya ven cómo el PSOE se suma, sin que se lo pida nadie, a los actos que conmemoran la derrota de los austracistas y la caída de Barcelona en manos del duque de Berwick en 1714. La fiesta, ya se sabe, desde su restauración en 1977 ha servido para la exaltación de los valores nacionalistas frente a una presunta victoria bélica de las tropas españolas sobre las catalanas.
Llama la atención la oficiosidad de los socialistas con el nacionalismo catalán, al que le da, gratia et amore, un regalo que esta vez no entraba en las diarias reivindicaciones de Puigdemont y demás comparsa. Es un ejemplo máximo del entreguismo gubernamental a sus socios independentistas para tenerles contentos y que no obstaculicen su acción de gobierno. Si en alguna ocasión se hubiese tenido semejante deferencia con la fiesta grande de cualquier otra Comunidad Autónoma, no estaríamos hablando de un privilegio, sino de una costumbre. Pero obviamente, ya lo hemos dicho, no ha sido así.
Hay otra razón, y ésta de contenido legal, para que desaparezca esa fecha del calendario laboral con la segura defección de los diputados catalanes. Y es que no habría quórum suficiente para la aprobación de los permisos de maternidad y paternidad previstos en esa sesión. Así que, mírese por dónde, el PSOE protege su ley haciéndoles un favor a los independentistas.
Hasta aquí hemos llegado.







