Llíria vivió anoche su noche más dulce en el barrio del Raval con la 31.ª edición de la tradicional Merenguina. La celebración reunió a vecinos y visitantes en una peculiar guerra de merengues que, un año más, llenó de diversión y blancura las calles.
Más de 15.000 merengues artesanales
La fiesta contó con más de 15.000 merengues elaborados artesanalmente por los hornos de la localidad. Estos dulces sirvieron como inofensiva munición para que grandes y pequeños participaran en la emblemática batalla azucarada.
“Es impresionante; la gente se vuelve loca con los merengues y lo disfruta muchísimo”, comentaba una vecina en las declaraciones con la radiotelevisión valenciana A Punt mientras observa el ambiente festivo que transforma el Raval cada año.
Tradición y diversión
Los participantes aseguran que al principio se lanzan los merengues con cuidado, pero pronto la emoción aumenta. “Al principio, agarras los merengues con cuidado”, explica uno de ellos, “pero después ya los lanzas a la babalà. ¡No debe quedar ninguna!”, añade entre risas.
La Merenguina se ha consolidado como una tradición familiar, que el vecindario del Raval transmite de padres a hijos, manteniendo viva una celebración única en la Comunidad Valenciana.













