La Unió Llauradora i Ramadera ha cargado con dureza contra el acuerdo comercial cerrado entre la Unión Europea y Estados Unidos, que consolida un arancel del 15 % sobre las exportaciones agrícolas europeas. La organización denuncia que el pacto no protege a ningún producto sensible y supone, en la práctica, una cesión política frente a la presión de Washington.
Los sectores más golpeados son el vino, el aceite de oliva, las almendras, las frutas, las hortalizas y el porcino. Productos clave para la Comunitat Valenciana y España que, a partir de ahora, afrontarán una barrera adicional en su principal mercado extraeuropeo.
Vino y aceite, pilares en riesgo
El pacto amenaza con frenar la expansión de las exportaciones de vino español hacia EE. UU., que crecieron un 30 % el último año. En el caso del aceite, la situación es crítica: cerca del 30 % de las exportaciones agrícolas españolas a ese país corresponden a este producto, ahora castigado con un gravamen que podría abrir la puerta a otros competidores internacionales.
Almendra, doble competencia
La Unió alerta también de la desprotección de la almendra. España ya es el mayor importador europeo de este fruto desde Estados Unidos, que copa un tercio de las compras comunitarias. Solo en la Comunitat Valenciana, las importaciones de frutos secos estadounidenses alcanzaron en 2024 los 355 millones de euros, casi tanto como el valor total de las exportaciones agroalimentarias valencianas al mercado norteamericano.
La organización insiste en que esta realidad refuerza la necesidad de obligar a industrias como la turronera a etiquetar claramente el origen de sus materias primas —almendra y miel— para evitar engaños al consumidor y proteger a los productores locales.
Mayor competencia en el mercado europeo
El acuerdo no solo impone aranceles. También facilita la entrada de productos agroalimentarios estadounidenses en Europa, como lácteos, carne de cerdo, frutas y hortalizas, aumentando la competencia para las producciones nacionales.
Críticas al papel de Bruselas
Para LA UNIÓ, la Comisión Europea no ha sabido defender los intereses del campo europeo al no incluir ningún producto agrario en la lista de arancel cero. El caso del aceite resulta paradigmático: no supone una competencia directa para la agricultura estadounidense, pero aun así queda fuera de excepciones.
La organización también alerta del “desarme” en la aplicación del reglamento europeo contra la deforestación, ya que EE. UU. ha sido dispensado bajo la consideración de “riesgo insignificante”. Mientras tanto, recuerdan, los ganaderos europeos deben cumplir exigencias muy estrictas en sus explotaciones.
Futuro incierto para el campo europeo
El pacto, señalan desde LA UNIÓ, contradice la “Visión para la agricultura y la alimentación” de la propia Comisión, que prometía no dejar en desventaja competitiva al sector europeo sin reciprocidad. “Si este es el camino, las generaciones futuras se despedirán de su patrimonio agrario”, advierte la organización.
La Unió reclama una política comercial que proteja el modelo productivo europeo, “el más ético del mundo”, y pide medidas urgentes para contrarrestar el impacto negativo en los sectores más vulnerables.










