Se pasan la patata caliente unos a otros, mientras – y nunca mejor dicho- la casa se quema.
Si las competencias son de las comunidades autónomas ¿por qué mantener un gobierno central? Si las competencia son del gobierno central ¿para qué quiero mantener diecisiete gobiernos autonómicos?. Son solo algunas de las preguntas que más de uno se estará haciendo ahora mismo. ¿Para qué voy a pagar unas instituciones que no me sirven para nada?. Porqué mantener una institución cuya única respuesta es “que obedecen órdenes”.
Ellos querían venir tras la riada, pero “no les dieron la orden”.
Ahora, España arde, pero no hay medios para sofocar esos incendios, los medios “esperan órdenes”. ¿Por qué no se va con todo?. ¿Por qué se admite esa respuesta sin discusión?. Entiendo que, por ejemplo, si se está quemando una guardería con los niños dentro y no se da la orden ¿no se socorre a esos niños?. Es un ejemplo exagerado, pero está bastante cerca de lo que está ocurriendo.
España arde sin que se haga casi nada por evitarlo. Mientras se discute y se esperan órdenes, media España se quema.
No hay suficientes bomberos, se cierran parques, los camiones están para el desguace… No se hace limpieza de montes, y no se hacen cortafuegos. El acoso constante contra agricultores y ganaderos es en gran parte lo que nos ha puesto en esta situación. Como aquí en L’Horta Sud.
De haberse llevado a cabo las obras hidráulicas necesarias, los efectos de la riada no habrían sido tan devastadores. Si se nos hubiera socorrido “con todo” el día treinta de octubre, mucha gente podría haberse salvado.
Pero, unos no quieren tener claro de quién es la responsabilidad, otros no pueden mover un dedo sin las órdenes pertinentes, y los que te informan solo dan una versión de los hechos, omitiendo todo dato no conveniente al “relato”.
Mientras, para lo único que este Estado y este gobierno funciona, es para sacarte hasta el último céntimo. Ahí no hay fallos. La eficacia es ejemplar, de una precisión terrorífica.
Pregúntese usted por qué es así. Por qué la recaudación de impuestos es una maquinaria perfecta y por qué lo demás está cada vez más degradado. Pregúntese por qué la factura de la electricidad, el agua y cualquier suministro no se retrasa nunca.
Pregúntese por qué el IBI llega con puntualidad modélica. Pregúntese cómo es posible que la Tesorería sepa que a usted se le olvidó tal o cual factura. Pregúntese cómo es posible que esto funcione tan bien y lo demás cada vez esté peor.
De seguir así, las multas de Hacienda por olvidarte de declarar la factura del alpiste de tu canario llegarán antes que el tren de alta velocidad que cogiste para ir a Sevilla.
Que una frase como “solo el pueblo salva al pueblo” haya surgido en nuestro país, es como para hacérnoslo mirar. Que tengamos que admitir que, ante las catástrofes, estamos abandonados, es como para hacer una enmienda a la totalidad y empezar -pero en serio- a levantar alfombras, a fumigar y desparasitar la maquinaria de un Estado ineficaz, incompetente y desorbitado. Que tengamos parásitos politizando las desgracias, es como para preguntarnos en serio qué estamos haciendo mal.
Que nadie se pregunte por qué se disuelve una manifestación de bomberos dando palos, cuando estaban advirtiendo de la que se nos venía encima, es como para plantearse muy en serio, porqué pagar los sueldos de los que esgrimían las porras. Que, en uno de los municipios más afectados -o quizá el más afectado- por la riada, los cargos del ayuntamiento se hayan subido el sueldo mientras el pueblo está hecho una pena, es como para plantearse sacarlos del consistorio a gorrazos.
Ante los problemas serios no debe haber colores ni siglas. Solo responsables.
Ante los problemas serios, las responsabilidades deben recaer en quienes, poseyendo los medios, no mueven un dedo. Si un médico deja morir a un paciente por incompetencia, dejadez o adrede, ese médico sufrirá las consecuencias. ¿Por qué si esto es así, no se aplica del mismo modo a las instituciones y los gobiernos?. Pues porque sospecho que todo el sistema está construido para que esto sea así.
Vive usted en una democracia, puede elegir entre malo y peor cada cuatro años. Paga usted una estancia de cinco estrellas, pero a la hora de la verdad, usted se da cuenta de que está alojado en una chabola llena de parásitos y encima, después de inundarse, ¡ahora se está quemando!.












