Gátova no es un pueblo en venta: respuesta al artículo de El Español.
El pasado 4 de agosto, el diario El Español publicó un artículo titulado “Se buscan vecinos en este pequeño pueblo de Valencia: a 40 minutos de la capital y con casas desde 20.000 euros”. El artículo, menciona a Gátova en un tono entre lastimero y oportunista, presentándonos como un pueblo vacío, necesitado y casi regalado al mejor postor. Como alcalde de Gátova, no puedo permitir que esta falsedad quede sin respuesta.
Gátova no está buscando vecinos. Gátova tiene vecinos, historia, servicios y orgullo. Lo que sí buscamos es respeto, y ese respeto se nos ha negado con este reportaje. Nos han convertido en un reclamo barato, sin contrastar datos, sin consultar al Ayuntamiento, sin fuentes oficiales, sin equilibrio. Es un ejemplo perfecto de lo que no debe ser el periodismo cuando trata el medio rural: sensacionalismo puro.
El artículo ha provocado un aluvión de llamadas, correos y consultas, muchas de ellas de personas confundidas, engañadas por una promesa inmobiliaria tan irresponsable como irreal.
Casas a 20.000 euros, se dice, sin explicar que muchas necesitan reformas integrales o que simplemente no existen en el estado en el que se insinúa. Pero claro, ¿para qué contar la verdad si el titular ya ha hecho su trabajo?
Este tipo de publicaciones no solo desinforman: hacen daño. Dañan la imagen institucional del municipio, entorpecen la labor diaria de los empleados públicos, generan falsas expectativas en quienes de buena fe se interesan por Gátova y, lo más grave, perpetúan una visión colonialista del mundo rural como territorio a ocupar, a transformar, a explotar o a salvar, según convenga al algoritmo de turno.
He remitido una carta formal al director de El Español exigiendo la retirada inmediata del artículo, su rectificación y una disculpa pública.
Y no lo hago por impulso ni por victimismo, sino con base legal: el artículo 20 de la Constitución Española protege la libertad de información, pero exige veracidad. Y la jurisprudencia del Tribunal Constitucional (STC 6/1988, entre muchas otras) es clara: informar exige contrastar. Y cuando se daña la imagen de una institución pública sin justificación, hay responsabilidad. También la hay moral, profesional y periodística.
Lo que ha hecho El Español no es una anécdota: es una falta de respeto. Si este modelo se replica, si cada pueblo pequeño se convierte en un titular sin rigor, estaremos condenando a la España rural a ser un decorado, un objeto de consumo informativo, y no lo que somos: pueblos vivos que pelean cada día por mantener escuelas, consultorios, negocios, patrimonio y convivencia.
Gátova no necesita compasión ni limosnas mediáticas. Necesita recursos, políticas valientes y medios que cuenten la verdad.
No somos un pueblo fantasma ni una aldea derruida. Somos un municipio dentro de la Agenda AVANT, sí, pero como ejemplo de lucha y resiliencia, no como símbolo de decadencia.
Quienes quieran venir a vivir aquí, serán bienvenidos. Pero que lo hagan sabiendo que esto no es una postal para urbanitas desinformados, sino un pueblo real que exige implicación, respeto y compromiso.
Y a los medios, especialmente a quienes se dicen serios y con vocación nacional, les pedimos solo una cosa: que si van a hablar de nosotros, lo hagan bien. Que no mientan. Que pregunten. Que contrasten. Y que nos escuchen.
Gátova no está en venta. Está en pie. Y lo estará mientras tengamos voz para defenderla.










