La percepción de la situación económica en València supera con creces la valoración que la ciudadanía otorga al contexto económico nacional. Así lo refleja el barómetro municipal de opinión ciudadana correspondiente al mes de mayo, que ha centrado su edición en el comercio y el consumo.
Cuando se pregunta por la situación económica de la ciudad, el 42,2 % de las personas encuestadas considera que es buena, el 28,3 % la califica de regular y el 22,3 % de mala. Solo un 4,3 % opina que es muy mala, frente al 1,4 % que la valora como muy buena.
En contraste, la opinión cambia notablemente al hablar de la economía del conjunto del país: únicamente un 27,8 % cree que es buena, el 27,2 % la percibe como regular, y un 30,8 % opina que es mala. El 11,4 % va más allá y la considera muy mala. La Comunitat Valenciana se sitúa en un punto intermedio, con un 38,2 % de valoraciones positivas, un 28,6 % regulares y un 25,3 % negativas.
La concejala de Innovación y Captación de Inversiones, Paula Llobet, ha valorado positivamente estos datos, asegurando que los vecinos y vecinas de València “ven con más optimismo la situación económica de la ciudad con respecto a la del país porque detectan y reciben inputs sobre la implicación real del Ayuntamiento y del tejido empresarial con la actividad económica local, a través de una colaboración público-privada efectiva y diversificada en sectores como el turismo, el comercio, la innovación, el ocio y la gastronomía”.
Los hábitos de consumo y compra
El estudio también ofrece una radiografía detallada sobre los hábitos de compra de la ciudadanía. El 42 % realiza sus compras cotidianas varias veces por semana en el pequeño comercio de proximidad, aunque esta cifra queda por debajo del 69 % que frecuenta supermercados o hipermercados con la misma asiduidad.
Entre quienes optan por el comercio de barrio, las razones principales son la cercanía (57,1 %), la atención del personal y la confianza (52,6 %), seguidas del precio (22,5 %), la comodidad (18 %) y la calidad del producto (16,9 %). Por su parte, quienes eligen supermercados lo hacen por la variedad (44,8 %), el precio (31,3 %) y la comodidad (32,7 %). En los bazares, el 79,6 % compra por el precio, mientras que el 71,6 % acude a los centros comerciales por la variedad.
La frecuencia de visita a las zonas comerciales de la ciudad también muestra contrastes. Un 10 % visita el centro una vez por semana, el 34 % al menos una vez al mes, el 35,8 % con menor frecuencia y un 19,2 % nunca. En cuanto a los mercados municipales, el Mercado Central es visitado por un 3,1 % de manera diaria, un 10,2 % una vez al mes, un 30,5 % con menos frecuencia y un 55,9 % nunca. Los demás mercados municipales son más frecuentados semanalmente por el 15,2 %, mientras que un 40,7 % reconoce no acudir nunca.
Sobre la oferta comercial y sus horarios, la ciudadanía otorga una alta valoración: el 30,2 % da una nota de 8, el 23,8 % un 9 y el 22,5 % un 10. La media obtenida es de 8 sobre 10.
El consumo en los hogares
El barómetro también explora los hábitos de consumo dentro del hogar. Las preguntas se han centrado en aspectos como quién realiza habitualmente las compras, si la responsabilidad es compartida y qué elementos influyen en la decisión de compra de productos o servicios nuevos.
En cuanto a los criterios de compra, la producción de proximidad obtiene una puntuación media de 7,6 sobre 10, seguida por el certificado de bienestar animal (7,4), el comercio justo (7,2), la reducción de embalajes (7,1) y, en menor medida, que el producto sea ecológico y sostenible (6,6).












