El mes de abril ha arrancado con un nuevo golpe al bolsillo de los consumidores: el precio de la luz en el mercado mayorista ha vuelto a dispararse, alcanzando máximos que no se veían desde principios de invierno. Según los datos de OMIE (Operador del Mercado Ibérico de Energía), el coste medio se sitúa ya en 89 euros por megavatio hora, lo que representa un incremento de más del 15% en comparación con marzo.
La subida se debe principalmente a un aumento en la demanda eléctrica, impulsada por temperaturas más bajas de lo habitual, una menor aportación de energías renovables y la subida del precio del gas. Esta combinación de factores vuelve a situar a las familias en el centro de la preocupación económica, en un contexto donde la inflación continúa afectando a los productos básicos.
Aunque desde el Gobierno se insiste en que las medidas adoptadas, como la excepción ibérica o la bajada del IVA de la electricidad, han permitido contener parte de las subidas, lo cierto es que los hogares que están acogidos a la tarifa regulada (PVPC) son los que más están sufriendo estos vaivenes, mientras que aquellos con tarifa fija apenas notan variaciones a corto plazo.
Organizaciones de consumidores reclaman una intervención más firme y critican que las políticas actuales siguen sin ofrecer una solución estructural al problema de fondo, que es la elevada dependencia del mercado mayorista y la falta de alternativas realmente competitivas para las familias.
Con esta nueva subida, se calcula que el recibo medio de un hogar español podría aumentar entre 8 y 12 euros mensuales, un golpe más para unas economías domésticas que ya venían resentidas por el aumento en el coste de la vida.







